Esta, la historia que les voy a contar es un historia real que sucedió no hace mucho tiempo con mi ahijada, una chica jovencita de abdomen plano y pechos deliciosos. Yo soñaba con la oportunidad de hacerla mía hasta que este sueño se hizo realidad. 

Un día mis compadres la enviaron con migo de paseo y nos fuimos a la playa, la verdad es que me gustaba mucho, cada día la miraba más rica. Ya en la playa no podía insinuarme ante ella por miedo, no imaginaba cual podía ser su reacción. Alquilamos una habitación de dos camas y en seguida salimos para disfrutar del mar la arena y las olas, ahí comenzó lo bueno… 

Estábamos bañándonos entre las olas y ella me agarraba de la mano cada vez que se acercaba una, así fue tomando confianza poco a poco. Me excitaba!!… Con cada movimiento del mar nuestros cuerpos se juntaban más y rosaban muy rico y ella me sentía excitado, ella  notaba  como mi verga estaba muy dura sobre su abdomen delicioso. De repente me miro a los ojos y me dijo… ¿padrino puedo decirle algo?… claro que sí! le dije, allí ella me confesó que quería besarme a lo que yo le confirmé  mi deseo con un beso muy candente. 

En seguida volvimos al hotel, entramos a la ducha y la bañe muy delicada mente, acariciándola por todo el cuerpo, ella me cogió la verga; la apretaba muy duro pero no se atrevía a mamarla, luego de un rato de acariciarnos, besarnos y de frotar nuestros cuerpos, la lleve a la cama donde suavemente le comí ese clítoris rosadito, mientras le masajeaba los pechos, se lo comía y chupaba me encantaba, ella estaba muy excitada y se estremecía de placer. Me pedía que le metiera mi verga suavemente, ella tenía miedo de que le hiciera daño ya que  aún era virgen. Se la fui metiendo suavemente y aunque sangro un poco gemía de placer… La empujaba poco a poco cada vez más fuerte contra mí. Disfrutemos mucho y disfrute cada ves que le hacía el amor… Le rompí ese culito pequeño y esa vagina también pequeña que tiene. Pasamos una luna de miel de una semana inolvidable. 

Ya llevamos año y medio haciéndolo tan rico, nos buscamos cada vez que queremos repetir , un día nos pilló mi comadre enrollándonos y nos asustamos mucho, pero ahora mi comadre quiere que me la goce, por lo tanto les tengo una nueva historia con mi comadre que luego les contaré y les aseguro que será de primera. En una semana le clavaré y le haré sentir mi gorda verga de 20 cm que seguro le hará sentir muy rico. 

ESPERO QUE ESTA HISTORIA LES GUSTE Y ASÍ SEGUIR ESCRIBIENDO ESTAS COSITAS QUE TOCA VIVIR

sexoTodo comenzó un día en la casa de mi suegra después de habernos quedado varios días en su casa.

Ese día estaba solo con mi cuñada y su hijo de un año. El resto de la familia había salido y solo quedamos los tres por lo que teníamos poco tiempo para bañarnos y alcanzar a los demás.

En lo que el termo se calentaba, comenzamos a jugar, aventándonos agua y correteando por la casa. Después de un rato ella cayó en la cama y yo me tiré encima de ella para mojarla y entre tanto movimiento toque uno de sus pechos. Al sentir esto, los dos nos quedamos quietos y sin saber que hacer.

Para ese entonces yo estaba muy excitado, puesto que siempre la había deseado, mi verga había crecido y esto ella lo había notado.

Me jalo hacia ella y nos comenzamos a besar. Poco a poco la fui desnudando y luego sentí con mi mano aquella hermosa vagina, le metí un dedo y ella soltó un pequeño gemido. Baje a chuparsela y note que estaba a mil, sus jugos le escurrían por el culo. Luego ella saco mi verga y le dio una buena mamada, se separo un poco de mí recostandose, abrió las piernas mientras me pedía impaciente que se la metiera, se la enterré de un solo golpe, y empecé poco a poco a meterla y sacarla de su rica vagina. Después de un rato tuvo un orgasmo y sentí sus uñas clavarse en mi espalda, al terminar de venirse se la saco y me la chupo nuevamente.

La puse en cuatro patas y podía ver ese gran culo que siempre había deseado, le pase la verga por alrededor de su vagina y luego se la clave. Me sentía en la gloria, pues tenia a la hermana de mi esposa totalmente desnuda y super caliente, el escuchar como gemía con cada embestida me ponía mas caliente y deseoso de venirme, cuando finalmente sentía que ya no podía más, se la saque y me vine, chorreando su espalda y todo su culo. Finalmente ella chupo mi verga relamiendo todos nuestros jugos.

Bueno espero les haya gustado esta historia de la cual hasta el día de hoy no la hemos podido repetir, pero que esperamos se cumpla nuevamente.

Anónimo

Eran como las 4 de la tarde, yo estaba en la casa de mi tía (hermana de mi mama), probándome ropa interior (ya que mi tía vende ropa en su casa), de hecho ese era el motivo de mi visita, comentaba con mi tía lo cómodo y lindo que era ese conjunto que traia, cuando sonó mi celular, y salio a hablar, regreso con cara de preocupación y me dijo que tenía que irse por que uno de mis primos había chocado y estaba en la delegación, salio casi corriendo pero antes me dijo… Quedate pruébate lo que quieras y luego vemos que onda.

Yo de lo más tranquila seguí, provándome ropa, me desnudaba sabiendo que estaba sola, no tenia tapujos en mirarme al espejo desde todos los ángulos, escuché la puerta pero pensé que mi tía había olvidado algo así que seguí.

Conforme pasaba el tiempo yo sentía que alguién me observaba, pero no lo tomaba en cuenta; De pronto por el espejo vi como un ojo me observaba desde la puerta que había quedado entreabierta, cuando mi tío se vio descubierto, no le quedo más remedio que abrir por completo la puerta, yo de inmediato me tape, sus ojos me miraban con deseo, una vez descubierto sabía que no tenia nada que perder así que dijo:

¿puedo seguirte viendo?

El esposo de mi tía, hombre de 40 y tantos atractivo, y yo adolescente cachonda, seguí el juego, sin tapujos me denudaba y me ponía uno y otro conjunto, el descaradamente saco su pene y comenzó a masturbarse mientras me observaba, yo tratando de mantener la calma, seguí modelando aquellos sexys conjuntos, verlo masturbándose me estaba calentando, me senté frente a él y comencé a tocarme también por encima de la tangita.

Cuando la hice a un lado y deje al descubierto mi joven y lampiña vagina el se abalanzó a chuparmela, yo me deje llevar, era una sencación increíble, pensé en devolverle aquel favor así que me arrodille frente a el y chupe con inexperiencia su enorme pene, su sabor me encantaba, me volvía loca, me levantó y yo por instinto recargué mis manos en la pared, el me hizo de nuevo a un lado la tanga y me penetro, me hizo el amor de una manera increíble, justo antes de venirse se la saco y se vino en mi culo, desde entonces mi tío y yo mantenemos una hermosa relación clandestina. 
 
saludos 
alexa

Eran como las 2 de la mañana (viernes para amanecer sábado), yo estaba dormitando cuando comenzó a sonar mi celular, era un mensaje de mi vecino que vivía justo en la casa de al lado, tendrá unos 28 años y hacia unos dos meses que nos hablamos a pesar de haber vivido ya mas de 10 años como vecinos. 

Un buen día comenzó a hacerme la platica, y yo no le tiraba la onda, pero el a mí no paraba.

Bueno total, miro el mensaje y es de él, el mensaje decía: “Hola preciosa, ¿que haces?”, a lo que yo respondí: “Tratando de dormir ¿y tu?”, lo siguiente que sucedió fue que sonó mi celular y era el, me hizo platica banal durante unos 15 minutos, hasta que aquello comenzó a calentarse, de pronto el me propuso subir a la azotea a platicar, nuestras casas están juntas, al igual que las azoteas, solo las divide una bardita como de 1 metro. Yo puse un poco de pretextos pero finalmente terminó por convencerme. Aquella noche no hacia mucho frió, así que tome los primeros zapatos que encontré y me fui en “pijama” dirección a la azotea.

El estaba ahí, y no pudo evitar devorarme con la mirada, yo llevaba puestas unas licras y una blusita muy ajustada, el cruzó la bardita y quedamos en mi lado de la azotea, platicamos durante una hora o un poco más. Para entonces la temperatura de la conversación ya había subido demasiado.

De vez en vez su mano se acercaba a mi pierna, de pronto comentó que tenía mucho frío y me propuso ir a su cuarto. Como la bardita que separa la azotea es alto, me ayudo a pasar al otro lado tomándome de la cintura, una vez en su cuarto note que su reproductor DVD estaba prendido, la tele estaba apagada y yo que soy muy curiosa le pregunté que cual era la película que veía. Se puso muy nervioso, y se dirigió a apagar el DVD, después de mucho insistir confesó que era una película pornográfica, yo le dije que nunca había visto una, y así fue que lo convencí de que la pusiera de nuevo. Después de 10 minutos de película  yo me sentía super exitada; Más con la situación que estábamos pasando que con la peli.

Note como en lugar de ver la película, él no paraba de mirarme. En la pantalla la mujer estaba siendo penetrada por el ano, de pronto y rompiendo el silencio me preguntó que si no sentía curiosidad de sentir lo mismo, la verdad es que tenía muchísima y le respondí que sí. El se levanto y saco una bolsita de su cajón, dentro había una botellita y un condón, sin decirme nada me levantó de los brazos y me quito la blusa, luego me bajo el short y quedé totalmente desnuda. Me pidió que me pusiera en cuatro patas en la cama y de pronto sentí como un liquido se derramaba por mi ano pasando por mi vagina, era el líquido del botecito de lubricante que guardaba con el condón. Sentí como poco a poco me introducía un dedo, luego dos, y luego tres… Yo no hacia mas que gritar, era un dolor y placer muy intenso.

De pronto se detuvo, y yo quede ahí inmóvil unos segundos, después sentí la envestida de su pene el cual me hacia gritar de placer, yo como un reflejo comencé a cerrar y a abrir mi ano. Por el espejo vi que cada ves que yo hacia eso el también gritaba del placer, estuvimos así como unos 20 minutos, hasta que finalmente  se vino en su último y enorme grito de placer.

Yo había quedado muy caliente así que ya en mi casa, antes de poder dormir me masturbe recordando lo vivido y tuve un orgasmo suuuper rico que me hizo vibrar.

Después de eso el ha estado llamándome, pero no se, fue algo muy raro que no se si algún día repetiremos.

Besos pau

Hola sexstoriesteen, entre a su página por medio de una amiga, mientras leía la historia de ‘violada por un desconocido’ recordé una historia que me sucedió hace un par de meses, y que me gustaría que publicaran en su página, (la he conservado en secreto para toda mi familia y amigas, sin embargo me encanta la idea de que la gente la conozca y se excite tanto como yo aquel día):
 
Resumen: Caminaba rumbo a la prepa en la que estudio cerca de Chapultepec, aquel día teníamos una presentación de un producto para una materia, en la que venderíamos un hotdogs, mi equipo y yo habíamos decidido que mi amiga y yo, hiciéramos el papel de edecanes, así que quedamos de vestirnos igual con una microfaldita amarilla y una blusita strapless rosa, mientras caminaba. La verdad es que aquel día me sentía mucho más guapa que de costumbre, mire el reloj y me di cuenta que era tardísimo, y aun me faltaba caminar un rato, así que levante mi mano y tome un taxi, aún así nunca llegué a la presentación.

Desde que me subí al taxi note que el chofer no paraba de mirarme, era un hombre como de 45 años, delgado pero fuerte, era alto, y moreno, note que con uno de los espejos estaba espiando mis piernas, yo me sentía de lo más incomoda incluso pensé en bajarme, sin embargo el hecho de saberme tan retrasada me hizo seguir, me limitaba a decirle las indicaciones del camino, de repente dije ‘en esta calle a la izquierda’ y el siguió derecho, tomando una avenida grande, inmediatamnete mis piernas empezaron a temblar, sabia que sus intenciones no eran buenas, pero mis nervios eran tantos que no decía nada.
 
Después de un par de minutos entro a un motel, pensé en gritar pero el lugar en el que estábamos y la situación me hizo callar, metió el taxi en uno de los garajes, y con insultos me hizo bajar del taxi, fue entonces que saco un arma, era una pistola mediana plateada (no se nada de armas)
 
Subimos unas escaleras y llegamos al cuarto de hotel, sin mediar palabra me levanto la minifalda y me arranco la tanga, me tumbo en la cama boca abajo y comenzó a chupar mi ano y mi vagina,  cuando estiro las manos note que su arma era de bil plástico, pero aquello que me hacia era demasiado placentero, así que me deje, paro un segundo, yo me quede ahí, lo siguiente que sentí fue su enorme pene penetrando mi vagina, solo puje, se acostó encima de mi y comenzó a susurrarme cosas sucias como:
 
-‘me encanta cogerme a las virgencitas como tu’
 
Mientras mas cosas me hacia y mas insultos decía yo me exitaba mas y mas, sabia que estaba en una situación peligrosa pero eso me hacia exitarme más, el hombre al ver que yo no oponía ninguna resistencia me levanto, y se desnudo  por completo, casi por instinto me puse en cuatro de frente a el quedando su pene justo frente a mi cara, con mas instinto que experiencia comencé a chuparsela, el me tomo con fuerza del cabello, y me la metía lo mas profundo que podía, yo hacia como que me ahogaba y el sacaba, eso como que le exitaba y a mi también, luego me bajo la blusa y me quito el brassiere dejando al descubierto mis pechos, comenzó a masturbarse frente a mi, termino en mi cara, y me dio un beso en la boca, sin mediar palabra entro al baño, después de unos minutos salio y se fue sin decir nada, yo estaba ahí tumbada asimilando lo sucedido, luego me di cuenta que se había llevado mi brassiere, y mi tanga estaba rota así que tendría que irme directo a mi casa, salí de aquel lugar y tome un taxi rumbo a mi  casa, nunca llegue a la escuela.

Desde entonces he tratado muchas veces de provocar una experiencia similar pero aún no lo he logrado.
 
Saludos desde México Pau

Un poco de mi historia…

Esa fue la primera vez que un hombre me tocaba de esa manera, todo comenzó al poco tiempo de que nos presentaron, este era para mi un chico muy normal y solo lo vi esa noche. El había venido de visitas a la ciudad donde vivo por solo un día, luego de un año el regresó por más tiempo, nos volvimos a ver y recordamos la noche en la cual nos conocimos. Casi sin conocernos comenzamos a salir.

Hay comenzó un cierto coqueteo por parte de los dos…

Ninguno queríamos dar a conocer nuestros verdaderos sentimientos. Un día fuimos a un cybert que quedaba cerca de donde el vivía, estuvimos allí unas dos horas y cuando decidimos salir teníamos que bajar dos pisos andando… Allí comenzó todo, el me abrazo y empezó a besarme pero un beso de esos bien trancados de los que no se quisieran se acaben nunca. Allí sentí de todo , reconozco que me ablande todita, el me acerco mucho, mucho a su miembro, lo pude sentir cerquita de mi sexo, hicimos movimientos que mucho sentimos y que me hacía pensar que esto podría llegar a mucho más, que solo tocadera. De repente escuchamos pasos, venían bajando unos chicos, tratamos de apresurarnos y fuimos a su casa. Allí continuamos besandonos pero sentía mucho miedo de lo que pudiera pasar, le pedí que me llevara a mi casa y así lo hizo.

Anochecía… Yo vivía con mi abuela, el no quería irse y yo tampoco quería que el se fuera, me arregle y me puse un vestidito muy cortito, estaba muy sexi y lo provocaba cada ves más y más… Soy bajita y el muy alto , tengo un trasero muy grande y una cinturita muy chiquita me quedaba perfecto. 

A mi abuela no le gustaba que a altas horas de la noche la luz estuviera encendida, eso ponía mas romántica la situación y era un punto a nuestro favor pero mi primo también vivía con mi abuela, esperamos fingiendo ver una peli hasta que mi primo se fue a dormir, según notamos que dormía el empezó a tocarme de una manera tan suave que las piernas solitas se me abrían, eran tantas las ganas que tenia de que ese chico me tocara.

Fue subiendo, subiendo, hasta que toco mi vagina estaba super-exitada y el lo pudo comprobar al notar lo mojada que estaba, allí no aguanto más, arrancó mi prenda intima y empezó a tocarme de una manera tan rica, apasionante, sabrosa, especial, me metí bajo unas sabanas en la cama con las que podía taparme y que el hiciera lo QUE QUISIERA, FUE FANTASTICO…..

CONTINUARA…..

Mila

Os voy a explicar cómo fue mi primera experiencia sexual, cuando yo tenía 18 años. Sucedió en el tren de cercanías que lleva a mi universidad y que iba (y sigue yendo) normalmente a tope a primera hora de la mañana. Un día, se estropeó el tren y tuvimos que esperar el siguiente, con lo que se juntó la gente de los dos trenes. Íbamos apretados como sardinas, sin poder movernos ni un centímetro. El trayecto dura 35 minutos y conforme iba parando en cada estación cada vez íbamos más apretados.

 

 

Yo me quedé aprisionada entre un hombre de unos 45 años , un poco bajito pero bastante atractivo que estaba detrás mío y una chica más o menos de mi edad. Al cabo de un rato noté unos movimientos por detrás que acabaron por concretarse en una mano que se posó sobre mi culo y que empezó a acariciármelo a través de la falda. Me giré para ver quien era y aunque al girarme paró, no podía ser nadie más que el hombre situado a mi espalda. Al volverme a girar, el prosiguió con sus tocamientos. No era la primera vez que me sucedía algo así, pero en las otras ocasiones me había podido escabullir. En ese momento era absolutamente imposible. Me dio corte montar una escena ahí, pues yo era muy tímida, así que le dejé hacer, pensando que tampoco tenía demasiada importancia que me tocara el culo a través de la ropa.

Mientras, delante mío y de cara a mi tenía una chica muy guapa, alta como yo y con unos pechos de un tamaño apreciable que quedaban justamente a la misma altura que los míos. Al principio no me di ni cuenta, pero no se si por lo toqueteos del hombre de detrás o porqué, pero empecé a notar gusto con el roce de mis pechos con los suyos. Era verano y las dos llevábamos unos tops ajustados y finitos, por lo que notaba perfectamente sus pechos. Conforme la excitación fue subiendo, mis pezones se fueron poniendo tiesos, cosa que se notaba a través del top. La otra chica se dio cuenta, pero lejos de intentar girarse (cosa harto difícil por otra parte) aumentó más si cabe el roce, exagerando un poco el balanceo natural del tren. Noté que a ella también se le erizaban los pezones y me empecé a excitar.

Mientras, detrás, el hombre debía haber tomado mi pasividad por aceptación y ya no se conformaba con tocar a través de la ropa y me había subido ligeramente la faldita, acariciando mis piernas, mis muslos y más tarde mi culo, éste por encima de las braguitas. Yo me volví a girar, no ya para que parara, sino para comprobar que nadie se daba cuenta de lo que sucedía, pues me hubiera dado mucha vergüenza que alguien se diera cuenta, pero comprobé que nadie se percataba de lo que sucedía. Cuando él vio que yo no ponía ninguna objeción, se lanzó todavía más, metiéndome la mano por debajo de las braguitas y tocándome y acariciándome el culo. Yo no había tenido relaciones sexuales con ningún chico. Había salido con algunos pero a lo máximo que habían llegado era a acariciarme los pechos por encima de la ropa, así que aquello me estaba excitando un montón. Mientras, la chica delante mío seguía balanceándose exageradamente, frotando sus pechos con los míos, pero sin atreverse a hacer nada más. Yo, aunque estaba muy excitada, tampoco me atrevía a hacer nada. No nos atrevíamos a mirarnos a la cara ya que del corte que nos daba nos mirábamos de reojo. Nunca había sentido ninguna atracción por las chicas, pero lo cierto es que aquel rozamiento con sus pechos, con sus pezones, unido a los tocamientos por detrás me estaban calentando muchísimo.

El hombre fue deslizando su mano a mi entrepierna. Yo estaba muy excitada y separé un poquito las piernas para facilitarle el acceso y él, como era más bajito que yo, pudo llegar desde atrás a la parte de delante, empezando a acariciarme con mucha suavidad y delicadeza, dándome un gusto enorme que yo nunca había sentido. Esa fue la primera vez que alguien acarició mi sexo. Siguió con las caricias un rato, notando yo que cada vez estaba más mojada. Él al notar lo mojada que estaba se dio cuenta de que estaba realmente excitada y que me estaba gustando lo que me hacía. Me fue metiendo un dedo dentro, también con mucho cuidado, y fue alternándolo con caricias sobre el clítoris. La chica de delante seguía poniéndome frenética con sus frotamientos. El hombre fue aumentando el ritmo poco a poco y yo me fui calentando más y más. Las sensaciones que experimentaba eran maravillosas, hasta el punto que del placer que me daba casi se me doblaban las piernas. Así siguió un rato hasta empezar a llegar al primer, intenso e inolvidable orgasmo de mi vida. Él, al notar la contracción de mis músculos aumentó la rapidez e intensidad de sus movimientos haciéndome tener un maravilloso y prolongado orgasmo, que ocurrió un par de minutos antes de llegar al destino del tren, teniendo yo que disimular para que nadie notara lo que me acababa de suceder. Me dejó totalmente extasiada el placer que había sentido, incomparable con nada que hubiera experimentado con anterioridad. Al llegar a la estación la chica se fue por su lado, imagino que con una calentura considerable pero sin atreverse a tomar ninguna iniciativa. Para llegar a mi universidad tenía que pasar por unos caminos entre bosquecillos y jardines que hay en el campus. Noté que el hombre me seguía, y en un momento dado se acercó a mi y me dijo que lo acompañara, cogiéndome por el hombro y llevándome por un camino que no era el que seguía todo el mundo y que llevaba a un lugar apartado.

En un primer instante tuve miedo, pues no sabía que intenciones tendría. Al llegar a unos arbustos que tapaban el lugar de cualquier mirada indiscreta, me preguntó si me lo había pasado bien. Yo, casi sin atreverme a mirarle, le dije tímidamente que si. Él me dijo que por qué no lo hacía disfrutar ahora a él, después de lo cual se bajó la bragueta. Me dijo que se la acariciara. Dudé un instante, pero sentía una sensación de agradecimiento hacia aquel hombre que me había proporcionado aquel placer tan intenso y desconocido hasta entonces por mi y pensé que no me podía negar y que era justo corresponderle. Algunas amigas me habían explicado que lo habían hecho a sus novios y tenía curiosidad por probarlo, así que metiendo la mano en su bragueta, saqué su polla que estaba ya muy tiesa y cogiéndola con mi mano izquierda se la empecé a menear. Como no lo debía hacer muy bien, el me agarró la mano y me enseñó como hacerlo. Era una sensación muy agradable tener ese miembro de carne caliente y tieso en mis manos. Mientras lo masturbaba él empezó a acariciarme los pechos, primero por encima del top, más tarde introdujo su mano por dentro y empezó a acariciarlos por encima de los sujetadores. Luego me los desabrochó y empezó a acariciármelos directamente sobre la piel, cosa que nadie había hecho antes, diciéndome que le encantaban lo grandes que lo tenía para lo jovencita que era, pero que lo que más le gustaba era lo duros que los tenía.

Estos comentarios unidos a las caricias hicieron que me volviera a excitar otra vez. La temperatura sexual fue aumentando en los dos, empezando él a gemir, preguntándome entre gemidos si me gustaba, a lo que yo contestaba, entre suspiros, que si, pues me estaba volviendo a poner super caliente. Fue la primera vez que comprobé lo que me excitaba que me tocaran los pechos. Él, además, sabía como acariciarlos, con suavidad, deteniéndose en lo pezones, cosa que hacía que me volviera loca. Yo me excité muchísimo, cosa que el notó y debió calentarle más todavía. Viendo como estaba yo de excitada me propuso hacer el amor. Yo a pesar de que estaba tan excitada tenía miedo, pues aunque no era virgen (me había desvirgado accidentalmente una vez con un tampax) me daba cosa meterme aquel pedazo de carne en mi pequeño agujerito, pensando que me haría mucho daño. Le dije que prefería que no, que no lo había hecho nunca, ante lo cual él no insistió, pero me dijo si se lo quería hacer con la boca. Aunque también me daba un poco de cosa, no supe negarme otra vez y me arrodillé delante de él para hacer la primera mamada de mi vida, aunque no tenía ni idea de como hacerlo. Él se dio cuenta y me fue dando instrucciones. Primero que la chupara, como si fuera un helado, recorriendo la punta con la lengua. Tenía un sabor un poco amargo, pero no era desagradable en absoluto. Después de estar un rato así, me dijo que me la metiera entera en la boca, rodeándola con los labios, y que la fuera recorriendo de arriba abajo. Sus gemidos eran continuados, diciéndome que lo hacía muy bien, que no parara, aunque tengo mis dudas de que realmente lo hiciera bien. Creo que lo que de verdad le excitaba era saber que le estaba haciendo la primera mamada de mi vida. Era una sensación muy gustosa el recorrerla con los labios y la lengua, pues era a la vez una cosa suave y delicada pero que estaba totalmente tensa y parecía un volcán a punto de estallar, que en efecto no tardó en estallar en el interior de mi boca, sin que yo me lo esperara, tragándome una buena parte de su semen y quedándome sorprendida de la cantidad de líquido que había salido. Sin dejarme levantar, me tumbó en el suelo, levantándome la faldita diciéndome que ahora quería hacerme disfrutar a mi y quitándome las braguitas. No puse ninguna resistencia pues estaba muy caliente y sabía que como él se había corrido, ya no me iba a follar. Pensé que me iba a hacer lo mismo que en el tren y la verdad es que me apetecía que lo hiciera pues quería volver a experimentar la sensación que noté con mi primer orgasmo y desahogar la excitación que tenía en ese momento. Separé las piernas y ante mi sorpresa el se lanzó a devorar mi rajita con su boca y lengua. El placer que sentí fue todavía mayor que cuando me había acariciado con sus dedos. ¡Cómo movía la lengua! A ratos lenta, de arriba abajo, a ratos rápida, deteniéndose en el clítoris, teniendo yo que morder mi top para no gritar de puro placer. Mientras, me agarraba el culo con las dos manos, colocando mis piernas sobre sus hombros para tener el acceso más fácil al interior de mi sexo. Luego me acariciaba los pechos. No tardé nada en tener un nuevo orgasmo. Imagino que al oír mis gemidos y gritos ahogados él debió de volverse a excitar.

El tener una jovencita de 18 añitos para él, totalmente inexperta, que estaba descubriendo los secretos del placer con él, que estaba completamente a su disposición y que además tenía un cuerpo espléndido le debía volver absolutamente loco. Estaba yo todavía disfrutando del primer orgasmo cuando noté que me estaba empezando a meter su polla, que volvía a estar tiesa otra vez. Me dijo que no me preocupara, que iría poco a poco y que ya vería como me gustaba. Afortunadamente fue con mucho cuidado, metiéndome sólo la punta. Intenté quejarme, pero los movimientos de la punta de su polla empezaron a darme tal gusto que fui incapaz de emitir ningún sonido que no fuera un gemido de placer. Viendo que yo no ponía ninguna objeción, sino todo lo contrario, me la fue metiendo poco a poco, con mucha delicadeza, sintiendo yo a cada centímetro que penetraba en mi interior un nuevo e intenso placer, hasta que llegó a meterla por completo. Que sensación más extraña, increíble y maravillosa cuando por fin la tuve toda dentro. Me entregué por completo a él, rodeándole con los brazos, atrayéndolo hacia mi y besándolo con pasión, juntando nuestras lenguas en un beso intenso y sentido, con el que le demostraba mi entrega absoluta. Él empezó a moverse con mucho cuidado. Yo lo abrazaba con todas mis fuerzas, sintiendo a cada movimiento suyo una inmensa oleada de placer. Notaba su polla en todo mi interior, me llenaba por completo y me daba un gusto increíble, nunca sentido hasta entonces. Aunque visto con la perspectiva del tiempo creo que aquel hombre se aprovecho de mi inexperiencia, tengo que agradecerle la delicadeza con que me hizo el amor, no preocupándose únicamente de satisfacer sus deseos, sino también de hacerme disfrutar en mi primera experiencia. Yo me dejaba hacer, abriendo las piernas al máximo que podía para sentirle más adentro. El se movía lentamente, haciendo que mi excitación y nerviosismo aumentaran. Mientras, con la boca y lengua me recorría los pechos, aumentando mi grado de excitación por momentos hasta llegar a un extremo tal que no pude resistir más: le agarré con las dos manos el culo y empecé a empujarle con fuerza hacia dentro. Él se debió sorprender, pero le debió excitar mucho pues enseguida empezó a embestirme con fuerza y rapidez, empezando yo enseguida a tener un orgasmo tras otro en una sucesión maravillosa y que parecía no tener fin. Yo solo acertaba a gemir tímidamente, pareciéndome increíble que pudiera sentir tanto placer. No me podía creer lo que estaba haciendo. Yo que hasta ese momento no había permitido a ningún chico con los que había salido que me tocara, había tenido mi primer orgasmo, le había hecho una mamada a un hombre mayor desconocido y ahora estaba disfrutando como una loca dejando que ese hombre me follara, teniendo un orgasmo tras otro y deseando que no se acabara nunca. El debía estar disfrutando también, pues imagino que no debía haber tenido muchas oportunidades de tener relaciones sexuales con un jovencita de 18 años y que además, aunque esté mal que lo diga yo, con un cuerpecito perfectamente desarrollado que hacía que muchos chicos me fueran detrás. Por si eso fuera poco, se añadía el morbo de saber que yo era virgen, que era el primero en acariciar, besar y lamer esos pechos ya de un tamaño apreciable, pero con la dureza y tersura de la juventud. Él estaba siendo el primero en sentir el despertar de mi carne, en hacerme perder la cabeza hasta entregarme por completo al placer que me proporcionaba un hombre, el primero al que yo sentía dentro de mi y me hacía sentir como una mujer. Él se daba cuenta de lo que yo estaba disfrutando e imagino que eso todavía le hacía sentirse mejor. Finalmente, el no pudo contenerse más y se corrió dentro de mi, sintiendo yo como me inundaban sus cálidos fluidos y haciéndome llegar a mi enésimo orgasmo.

Afortunadamente yo tomaba pastillas para controlar la regla y no hubo riesgo de quedarme embarazada. Al terminar, él se levantó y se vistió. Sin decir ninguna palabra, me dio un beso muy cariñoso y se fue. Nunca lo he vuelto a ver ni a saber de él. Si por casualidad leyera este relato, seguro que se reconocería en él y recordaría aquella experiencia. Él tuvo el privilegio de disfrutarme por primera vez y yo el de iniciarme con una hombre que sabía lo que se hacía. Si me viera ahora, seguro que tendría ganas de volver a repetir aquella experiencia, aunque quizás ahora sería yo quien le hiciera algunas proposiciones…