Hola sexstoriesteen, entre a su página por medio de una amiga, mientras leía la historia de ‘violada por un desconocido’ recordé una historia que me sucedió hace un par de meses, y que me gustaría que publicaran en su página, (la he conservado en secreto para toda mi familia y amigas, sin embargo me encanta la idea de que la gente la conozca y se excite tanto como yo aquel día):
 
Resumen: Caminaba rumbo a la prepa en la que estudio cerca de Chapultepec, aquel día teníamos una presentación de un producto para una materia, en la que venderíamos un hotdogs, mi equipo y yo habíamos decidido que mi amiga y yo, hiciéramos el papel de edecanes, así que quedamos de vestirnos igual con una microfaldita amarilla y una blusita strapless rosa, mientras caminaba. La verdad es que aquel día me sentía mucho más guapa que de costumbre, mire el reloj y me di cuenta que era tardísimo, y aun me faltaba caminar un rato, así que levante mi mano y tome un taxi, aún así nunca llegué a la presentación.

Desde que me subí al taxi note que el chofer no paraba de mirarme, era un hombre como de 45 años, delgado pero fuerte, era alto, y moreno, note que con uno de los espejos estaba espiando mis piernas, yo me sentía de lo más incomoda incluso pensé en bajarme, sin embargo el hecho de saberme tan retrasada me hizo seguir, me limitaba a decirle las indicaciones del camino, de repente dije ‘en esta calle a la izquierda’ y el siguió derecho, tomando una avenida grande, inmediatamnete mis piernas empezaron a temblar, sabia que sus intenciones no eran buenas, pero mis nervios eran tantos que no decía nada.
 
Después de un par de minutos entro a un motel, pensé en gritar pero el lugar en el que estábamos y la situación me hizo callar, metió el taxi en uno de los garajes, y con insultos me hizo bajar del taxi, fue entonces que saco un arma, era una pistola mediana plateada (no se nada de armas)
 
Subimos unas escaleras y llegamos al cuarto de hotel, sin mediar palabra me levanto la minifalda y me arranco la tanga, me tumbo en la cama boca abajo y comenzó a chupar mi ano y mi vagina,  cuando estiro las manos note que su arma era de bil plástico, pero aquello que me hacia era demasiado placentero, así que me deje, paro un segundo, yo me quede ahí, lo siguiente que sentí fue su enorme pene penetrando mi vagina, solo puje, se acostó encima de mi y comenzó a susurrarme cosas sucias como:
 
-‘me encanta cogerme a las virgencitas como tu’
 
Mientras mas cosas me hacia y mas insultos decía yo me exitaba mas y mas, sabia que estaba en una situación peligrosa pero eso me hacia exitarme más, el hombre al ver que yo no oponía ninguna resistencia me levanto, y se desnudo  por completo, casi por instinto me puse en cuatro de frente a el quedando su pene justo frente a mi cara, con mas instinto que experiencia comencé a chuparsela, el me tomo con fuerza del cabello, y me la metía lo mas profundo que podía, yo hacia como que me ahogaba y el sacaba, eso como que le exitaba y a mi también, luego me bajo la blusa y me quito el brassiere dejando al descubierto mis pechos, comenzó a masturbarse frente a mi, termino en mi cara, y me dio un beso en la boca, sin mediar palabra entro al baño, después de unos minutos salio y se fue sin decir nada, yo estaba ahí tumbada asimilando lo sucedido, luego me di cuenta que se había llevado mi brassiere, y mi tanga estaba rota así que tendría que irme directo a mi casa, salí de aquel lugar y tome un taxi rumbo a mi  casa, nunca llegue a la escuela.

Desde entonces he tratado muchas veces de provocar una experiencia similar pero aún no lo he logrado.
 
Saludos desde México Pau

Autor: Anonimo 
Resumen: Soy mexicana, tengo 38 años de edad, estoy casada con un hondureño hace 7 años. Vivíamos aquí en Raleigh, pero por razones de trabajo, mi esposo tuvo que viajar a Los Angeles, con un mejor sueldo y sólo va a estar un año.
   
   
Contenido: LLORABA Y ME ACARICIABALe cuento mi drama. Desde que se fue, hace siete meses, cambió mi carácter, extrañaba demasiado a mi esposo, me puse nerviosa, llegué a estresarme, al extremo que todas las noches lloraba desconsolada y no quería comer porque no tenía apetito. Esto motivó que cambiara mi vida, comencé a adelgazar y extrañaba el sexo que me hacía mi marido. Hace dos meses que ya no aguanto sin estar con mi esposo y he aprendido a masturbarme, pero no es lo mismo.Cuando mi esposo se fue, me dejó en casa de mis suegros. Según él, iba a estar segura y ellos iban a cuidar de mí. Hace tres semanas, exactamente, mis suegros decidieron llevarme al médico para que me receten algo para el estrés y falta de apetito.

Luego que el médico me examinara y le contara mi historia, escuché que el médico le dijo a mi suegro que por mi temperamento ardiente, lo que me faltaba era sexo, ya que había pasado seis meses sin contacto con el esposo. Además, me indicó unas pastillas que me iba a tranquilizar y entrar en un sueño profundo por las noches.

A los dos días, al parecer, me llegó a dar doble dosis y esa noche quedé privada, no llegué a sentir nada de lo que me podría pasar.

LO HIZO MEJOR QUE MI MARIDO

De esta situación se aprovechó mi suegro, un hombre de 52 años de edad, fuerte y muy «eléctrico» para ir a mi cama al promediar las dos de la madrugada, porque antes me dijo que no echara llave por cualquier emergencia. Pero antes, también le dio una pastilla a mi suegra para que «descanse» bien y no vea sus malas intenciones.

Al promediar las seis de la mañana sentí algo extraño por mi cuerpo, y al despertarme me vi sin ropa y mi suegro me besaba como un desesperado, lo que motivó que me excitara muchas veces, mejor dicho mucho placer. Al estar casi despierta, quise agarrarlo a cachetadas a mi suegro, pero era tanta la felicidad que sentía, que me dejé hacer lo que el quiso y decenas de poses que mi esposo no me hace.

Prácticamente ya me había entregado a él y me hizo de todo, quedé totalmente extenuada y veía cómo su miembro y su lengua exploraba todo mi cuerpo que estaba sediento de sexo. En una noche con mi suegro gocé más de los siete años con mi marido.

Ahora no sé qué hacer, cuando veo a mi suegro siento vergüenza, pero me gustaría estar otra vez con él.