Eran como las 4 de la tarde, yo estaba en la casa de mi tía (hermana de mi mama), probándome ropa interior (ya que mi tía vende ropa en su casa), de hecho ese era el motivo de mi visita, comentaba con mi tía lo cómodo y lindo que era ese conjunto que traia, cuando sonó mi celular, y salio a hablar, regreso con cara de preocupación y me dijo que tenía que irse por que uno de mis primos había chocado y estaba en la delegación, salio casi corriendo pero antes me dijo… Quedate pruébate lo que quieras y luego vemos que onda.

Yo de lo más tranquila seguí, provándome ropa, me desnudaba sabiendo que estaba sola, no tenia tapujos en mirarme al espejo desde todos los ángulos, escuché la puerta pero pensé que mi tía había olvidado algo así que seguí.

Conforme pasaba el tiempo yo sentía que alguién me observaba, pero no lo tomaba en cuenta; De pronto por el espejo vi como un ojo me observaba desde la puerta que había quedado entreabierta, cuando mi tío se vio descubierto, no le quedo más remedio que abrir por completo la puerta, yo de inmediato me tape, sus ojos me miraban con deseo, una vez descubierto sabía que no tenia nada que perder así que dijo:

¿puedo seguirte viendo?

El esposo de mi tía, hombre de 40 y tantos atractivo, y yo adolescente cachonda, seguí el juego, sin tapujos me denudaba y me ponía uno y otro conjunto, el descaradamente saco su pene y comenzó a masturbarse mientras me observaba, yo tratando de mantener la calma, seguí modelando aquellos sexys conjuntos, verlo masturbándose me estaba calentando, me senté frente a él y comencé a tocarme también por encima de la tangita.

Cuando la hice a un lado y deje al descubierto mi joven y lampiña vagina el se abalanzó a chuparmela, yo me deje llevar, era una sencación increíble, pensé en devolverle aquel favor así que me arrodille frente a el y chupe con inexperiencia su enorme pene, su sabor me encantaba, me volvía loca, me levantó y yo por instinto recargué mis manos en la pared, el me hizo de nuevo a un lado la tanga y me penetro, me hizo el amor de una manera increíble, justo antes de venirse se la saco y se vino en mi culo, desde entonces mi tío y yo mantenemos una hermosa relación clandestina. 
 
saludos 
alexa

Eran como las 2 de la mañana (viernes para amanecer sábado), yo estaba dormitando cuando comenzó a sonar mi celular, era un mensaje de mi vecino que vivía justo en la casa de al lado, tendrá unos 28 años y hacia unos dos meses que nos hablamos a pesar de haber vivido ya mas de 10 años como vecinos. 

Un buen día comenzó a hacerme la platica, y yo no le tiraba la onda, pero el a mí no paraba.

Bueno total, miro el mensaje y es de él, el mensaje decía: “Hola preciosa, ¿que haces?”, a lo que yo respondí: “Tratando de dormir ¿y tu?”, lo siguiente que sucedió fue que sonó mi celular y era el, me hizo platica banal durante unos 15 minutos, hasta que aquello comenzó a calentarse, de pronto el me propuso subir a la azotea a platicar, nuestras casas están juntas, al igual que las azoteas, solo las divide una bardita como de 1 metro. Yo puse un poco de pretextos pero finalmente terminó por convencerme. Aquella noche no hacia mucho frió, así que tome los primeros zapatos que encontré y me fui en “pijama” dirección a la azotea.

El estaba ahí, y no pudo evitar devorarme con la mirada, yo llevaba puestas unas licras y una blusita muy ajustada, el cruzó la bardita y quedamos en mi lado de la azotea, platicamos durante una hora o un poco más. Para entonces la temperatura de la conversación ya había subido demasiado.

De vez en vez su mano se acercaba a mi pierna, de pronto comentó que tenía mucho frío y me propuso ir a su cuarto. Como la bardita que separa la azotea es alto, me ayudo a pasar al otro lado tomándome de la cintura, una vez en su cuarto note que su reproductor DVD estaba prendido, la tele estaba apagada y yo que soy muy curiosa le pregunté que cual era la película que veía. Se puso muy nervioso, y se dirigió a apagar el DVD, después de mucho insistir confesó que era una película pornográfica, yo le dije que nunca había visto una, y así fue que lo convencí de que la pusiera de nuevo. Después de 10 minutos de película  yo me sentía super exitada; Más con la situación que estábamos pasando que con la peli.

Note como en lugar de ver la película, él no paraba de mirarme. En la pantalla la mujer estaba siendo penetrada por el ano, de pronto y rompiendo el silencio me preguntó que si no sentía curiosidad de sentir lo mismo, la verdad es que tenía muchísima y le respondí que sí. El se levanto y saco una bolsita de su cajón, dentro había una botellita y un condón, sin decirme nada me levantó de los brazos y me quito la blusa, luego me bajo el short y quedé totalmente desnuda. Me pidió que me pusiera en cuatro patas en la cama y de pronto sentí como un liquido se derramaba por mi ano pasando por mi vagina, era el líquido del botecito de lubricante que guardaba con el condón. Sentí como poco a poco me introducía un dedo, luego dos, y luego tres… Yo no hacia mas que gritar, era un dolor y placer muy intenso.

De pronto se detuvo, y yo quede ahí inmóvil unos segundos, después sentí la envestida de su pene el cual me hacia gritar de placer, yo como un reflejo comencé a cerrar y a abrir mi ano. Por el espejo vi que cada ves que yo hacia eso el también gritaba del placer, estuvimos así como unos 20 minutos, hasta que finalmente  se vino en su último y enorme grito de placer.

Yo había quedado muy caliente así que ya en mi casa, antes de poder dormir me masturbe recordando lo vivido y tuve un orgasmo suuuper rico que me hizo vibrar.

Después de eso el ha estado llamándome, pero no se, fue algo muy raro que no se si algún día repetiremos.

Besos pau

Hola sexstoriesteen, entre a su página por medio de una amiga, mientras leía la historia de ‘violada por un desconocido’ recordé una historia que me sucedió hace un par de meses, y que me gustaría que publicaran en su página, (la he conservado en secreto para toda mi familia y amigas, sin embargo me encanta la idea de que la gente la conozca y se excite tanto como yo aquel día):
 
Resumen: Caminaba rumbo a la prepa en la que estudio cerca de Chapultepec, aquel día teníamos una presentación de un producto para una materia, en la que venderíamos un hotdogs, mi equipo y yo habíamos decidido que mi amiga y yo, hiciéramos el papel de edecanes, así que quedamos de vestirnos igual con una microfaldita amarilla y una blusita strapless rosa, mientras caminaba. La verdad es que aquel día me sentía mucho más guapa que de costumbre, mire el reloj y me di cuenta que era tardísimo, y aun me faltaba caminar un rato, así que levante mi mano y tome un taxi, aún así nunca llegué a la presentación.

Desde que me subí al taxi note que el chofer no paraba de mirarme, era un hombre como de 45 años, delgado pero fuerte, era alto, y moreno, note que con uno de los espejos estaba espiando mis piernas, yo me sentía de lo más incomoda incluso pensé en bajarme, sin embargo el hecho de saberme tan retrasada me hizo seguir, me limitaba a decirle las indicaciones del camino, de repente dije ‘en esta calle a la izquierda’ y el siguió derecho, tomando una avenida grande, inmediatamnete mis piernas empezaron a temblar, sabia que sus intenciones no eran buenas, pero mis nervios eran tantos que no decía nada.
 
Después de un par de minutos entro a un motel, pensé en gritar pero el lugar en el que estábamos y la situación me hizo callar, metió el taxi en uno de los garajes, y con insultos me hizo bajar del taxi, fue entonces que saco un arma, era una pistola mediana plateada (no se nada de armas)
 
Subimos unas escaleras y llegamos al cuarto de hotel, sin mediar palabra me levanto la minifalda y me arranco la tanga, me tumbo en la cama boca abajo y comenzó a chupar mi ano y mi vagina,  cuando estiro las manos note que su arma era de bil plástico, pero aquello que me hacia era demasiado placentero, así que me deje, paro un segundo, yo me quede ahí, lo siguiente que sentí fue su enorme pene penetrando mi vagina, solo puje, se acostó encima de mi y comenzó a susurrarme cosas sucias como:
 
-‘me encanta cogerme a las virgencitas como tu’
 
Mientras mas cosas me hacia y mas insultos decía yo me exitaba mas y mas, sabia que estaba en una situación peligrosa pero eso me hacia exitarme más, el hombre al ver que yo no oponía ninguna resistencia me levanto, y se desnudo  por completo, casi por instinto me puse en cuatro de frente a el quedando su pene justo frente a mi cara, con mas instinto que experiencia comencé a chuparsela, el me tomo con fuerza del cabello, y me la metía lo mas profundo que podía, yo hacia como que me ahogaba y el sacaba, eso como que le exitaba y a mi también, luego me bajo la blusa y me quito el brassiere dejando al descubierto mis pechos, comenzó a masturbarse frente a mi, termino en mi cara, y me dio un beso en la boca, sin mediar palabra entro al baño, después de unos minutos salio y se fue sin decir nada, yo estaba ahí tumbada asimilando lo sucedido, luego me di cuenta que se había llevado mi brassiere, y mi tanga estaba rota así que tendría que irme directo a mi casa, salí de aquel lugar y tome un taxi rumbo a mi  casa, nunca llegue a la escuela.

Desde entonces he tratado muchas veces de provocar una experiencia similar pero aún no lo he logrado.
 
Saludos desde México Pau

Un poco de mi historia…

Esa fue la primera vez que un hombre me tocaba de esa manera, todo comenzó al poco tiempo de que nos presentaron, este era para mi un chico muy normal y solo lo vi esa noche. El había venido de visitas a la ciudad donde vivo por solo un día, luego de un año el regresó por más tiempo, nos volvimos a ver y recordamos la noche en la cual nos conocimos. Casi sin conocernos comenzamos a salir.

Hay comenzó un cierto coqueteo por parte de los dos…

Ninguno queríamos dar a conocer nuestros verdaderos sentimientos. Un día fuimos a un cybert que quedaba cerca de donde el vivía, estuvimos allí unas dos horas y cuando decidimos salir teníamos que bajar dos pisos andando… Allí comenzó todo, el me abrazo y empezó a besarme pero un beso de esos bien trancados de los que no se quisieran se acaben nunca. Allí sentí de todo , reconozco que me ablande todita, el me acerco mucho, mucho a su miembro, lo pude sentir cerquita de mi sexo, hicimos movimientos que mucho sentimos y que me hacía pensar que esto podría llegar a mucho más, que solo tocadera. De repente escuchamos pasos, venían bajando unos chicos, tratamos de apresurarnos y fuimos a su casa. Allí continuamos besandonos pero sentía mucho miedo de lo que pudiera pasar, le pedí que me llevara a mi casa y así lo hizo.

Anochecía… Yo vivía con mi abuela, el no quería irse y yo tampoco quería que el se fuera, me arregle y me puse un vestidito muy cortito, estaba muy sexi y lo provocaba cada ves más y más… Soy bajita y el muy alto , tengo un trasero muy grande y una cinturita muy chiquita me quedaba perfecto. 

A mi abuela no le gustaba que a altas horas de la noche la luz estuviera encendida, eso ponía mas romántica la situación y era un punto a nuestro favor pero mi primo también vivía con mi abuela, esperamos fingiendo ver una peli hasta que mi primo se fue a dormir, según notamos que dormía el empezó a tocarme de una manera tan suave que las piernas solitas se me abrían, eran tantas las ganas que tenia de que ese chico me tocara.

Fue subiendo, subiendo, hasta que toco mi vagina estaba super-exitada y el lo pudo comprobar al notar lo mojada que estaba, allí no aguanto más, arrancó mi prenda intima y empezó a tocarme de una manera tan rica, apasionante, sabrosa, especial, me metí bajo unas sabanas en la cama con las que podía taparme y que el hiciera lo QUE QUISIERA, FUE FANTASTICO…..

CONTINUARA…..

Mila

Os voy a explicar cómo fue mi primera experiencia sexual, cuando yo tenía 18 años. Sucedió en el tren de cercanías que lleva a mi universidad y que iba (y sigue yendo) normalmente a tope a primera hora de la mañana. Un día, se estropeó el tren y tuvimos que esperar el siguiente, con lo que se juntó la gente de los dos trenes. Íbamos apretados como sardinas, sin poder movernos ni un centímetro. El trayecto dura 35 minutos y conforme iba parando en cada estación cada vez íbamos más apretados.

 

 

Yo me quedé aprisionada entre un hombre de unos 45 años , un poco bajito pero bastante atractivo que estaba detrás mío y una chica más o menos de mi edad. Al cabo de un rato noté unos movimientos por detrás que acabaron por concretarse en una mano que se posó sobre mi culo y que empezó a acariciármelo a través de la falda. Me giré para ver quien era y aunque al girarme paró, no podía ser nadie más que el hombre situado a mi espalda. Al volverme a girar, el prosiguió con sus tocamientos. No era la primera vez que me sucedía algo así, pero en las otras ocasiones me había podido escabullir. En ese momento era absolutamente imposible. Me dio corte montar una escena ahí, pues yo era muy tímida, así que le dejé hacer, pensando que tampoco tenía demasiada importancia que me tocara el culo a través de la ropa.

Mientras, delante mío y de cara a mi tenía una chica muy guapa, alta como yo y con unos pechos de un tamaño apreciable que quedaban justamente a la misma altura que los míos. Al principio no me di ni cuenta, pero no se si por lo toqueteos del hombre de detrás o porqué, pero empecé a notar gusto con el roce de mis pechos con los suyos. Era verano y las dos llevábamos unos tops ajustados y finitos, por lo que notaba perfectamente sus pechos. Conforme la excitación fue subiendo, mis pezones se fueron poniendo tiesos, cosa que se notaba a través del top. La otra chica se dio cuenta, pero lejos de intentar girarse (cosa harto difícil por otra parte) aumentó más si cabe el roce, exagerando un poco el balanceo natural del tren. Noté que a ella también se le erizaban los pezones y me empecé a excitar.

Mientras, detrás, el hombre debía haber tomado mi pasividad por aceptación y ya no se conformaba con tocar a través de la ropa y me había subido ligeramente la faldita, acariciando mis piernas, mis muslos y más tarde mi culo, éste por encima de las braguitas. Yo me volví a girar, no ya para que parara, sino para comprobar que nadie se daba cuenta de lo que sucedía, pues me hubiera dado mucha vergüenza que alguien se diera cuenta, pero comprobé que nadie se percataba de lo que sucedía. Cuando él vio que yo no ponía ninguna objeción, se lanzó todavía más, metiéndome la mano por debajo de las braguitas y tocándome y acariciándome el culo. Yo no había tenido relaciones sexuales con ningún chico. Había salido con algunos pero a lo máximo que habían llegado era a acariciarme los pechos por encima de la ropa, así que aquello me estaba excitando un montón. Mientras, la chica delante mío seguía balanceándose exageradamente, frotando sus pechos con los míos, pero sin atreverse a hacer nada más. Yo, aunque estaba muy excitada, tampoco me atrevía a hacer nada. No nos atrevíamos a mirarnos a la cara ya que del corte que nos daba nos mirábamos de reojo. Nunca había sentido ninguna atracción por las chicas, pero lo cierto es que aquel rozamiento con sus pechos, con sus pezones, unido a los tocamientos por detrás me estaban calentando muchísimo.

El hombre fue deslizando su mano a mi entrepierna. Yo estaba muy excitada y separé un poquito las piernas para facilitarle el acceso y él, como era más bajito que yo, pudo llegar desde atrás a la parte de delante, empezando a acariciarme con mucha suavidad y delicadeza, dándome un gusto enorme que yo nunca había sentido. Esa fue la primera vez que alguien acarició mi sexo. Siguió con las caricias un rato, notando yo que cada vez estaba más mojada. Él al notar lo mojada que estaba se dio cuenta de que estaba realmente excitada y que me estaba gustando lo que me hacía. Me fue metiendo un dedo dentro, también con mucho cuidado, y fue alternándolo con caricias sobre el clítoris. La chica de delante seguía poniéndome frenética con sus frotamientos. El hombre fue aumentando el ritmo poco a poco y yo me fui calentando más y más. Las sensaciones que experimentaba eran maravillosas, hasta el punto que del placer que me daba casi se me doblaban las piernas. Así siguió un rato hasta empezar a llegar al primer, intenso e inolvidable orgasmo de mi vida. Él, al notar la contracción de mis músculos aumentó la rapidez e intensidad de sus movimientos haciéndome tener un maravilloso y prolongado orgasmo, que ocurrió un par de minutos antes de llegar al destino del tren, teniendo yo que disimular para que nadie notara lo que me acababa de suceder. Me dejó totalmente extasiada el placer que había sentido, incomparable con nada que hubiera experimentado con anterioridad. Al llegar a la estación la chica se fue por su lado, imagino que con una calentura considerable pero sin atreverse a tomar ninguna iniciativa. Para llegar a mi universidad tenía que pasar por unos caminos entre bosquecillos y jardines que hay en el campus. Noté que el hombre me seguía, y en un momento dado se acercó a mi y me dijo que lo acompañara, cogiéndome por el hombro y llevándome por un camino que no era el que seguía todo el mundo y que llevaba a un lugar apartado.

En un primer instante tuve miedo, pues no sabía que intenciones tendría. Al llegar a unos arbustos que tapaban el lugar de cualquier mirada indiscreta, me preguntó si me lo había pasado bien. Yo, casi sin atreverme a mirarle, le dije tímidamente que si. Él me dijo que por qué no lo hacía disfrutar ahora a él, después de lo cual se bajó la bragueta. Me dijo que se la acariciara. Dudé un instante, pero sentía una sensación de agradecimiento hacia aquel hombre que me había proporcionado aquel placer tan intenso y desconocido hasta entonces por mi y pensé que no me podía negar y que era justo corresponderle. Algunas amigas me habían explicado que lo habían hecho a sus novios y tenía curiosidad por probarlo, así que metiendo la mano en su bragueta, saqué su polla que estaba ya muy tiesa y cogiéndola con mi mano izquierda se la empecé a menear. Como no lo debía hacer muy bien, el me agarró la mano y me enseñó como hacerlo. Era una sensación muy agradable tener ese miembro de carne caliente y tieso en mis manos. Mientras lo masturbaba él empezó a acariciarme los pechos, primero por encima del top, más tarde introdujo su mano por dentro y empezó a acariciarlos por encima de los sujetadores. Luego me los desabrochó y empezó a acariciármelos directamente sobre la piel, cosa que nadie había hecho antes, diciéndome que le encantaban lo grandes que lo tenía para lo jovencita que era, pero que lo que más le gustaba era lo duros que los tenía.

Estos comentarios unidos a las caricias hicieron que me volviera a excitar otra vez. La temperatura sexual fue aumentando en los dos, empezando él a gemir, preguntándome entre gemidos si me gustaba, a lo que yo contestaba, entre suspiros, que si, pues me estaba volviendo a poner super caliente. Fue la primera vez que comprobé lo que me excitaba que me tocaran los pechos. Él, además, sabía como acariciarlos, con suavidad, deteniéndose en lo pezones, cosa que hacía que me volviera loca. Yo me excité muchísimo, cosa que el notó y debió calentarle más todavía. Viendo como estaba yo de excitada me propuso hacer el amor. Yo a pesar de que estaba tan excitada tenía miedo, pues aunque no era virgen (me había desvirgado accidentalmente una vez con un tampax) me daba cosa meterme aquel pedazo de carne en mi pequeño agujerito, pensando que me haría mucho daño. Le dije que prefería que no, que no lo había hecho nunca, ante lo cual él no insistió, pero me dijo si se lo quería hacer con la boca. Aunque también me daba un poco de cosa, no supe negarme otra vez y me arrodillé delante de él para hacer la primera mamada de mi vida, aunque no tenía ni idea de como hacerlo. Él se dio cuenta y me fue dando instrucciones. Primero que la chupara, como si fuera un helado, recorriendo la punta con la lengua. Tenía un sabor un poco amargo, pero no era desagradable en absoluto. Después de estar un rato así, me dijo que me la metiera entera en la boca, rodeándola con los labios, y que la fuera recorriendo de arriba abajo. Sus gemidos eran continuados, diciéndome que lo hacía muy bien, que no parara, aunque tengo mis dudas de que realmente lo hiciera bien. Creo que lo que de verdad le excitaba era saber que le estaba haciendo la primera mamada de mi vida. Era una sensación muy gustosa el recorrerla con los labios y la lengua, pues era a la vez una cosa suave y delicada pero que estaba totalmente tensa y parecía un volcán a punto de estallar, que en efecto no tardó en estallar en el interior de mi boca, sin que yo me lo esperara, tragándome una buena parte de su semen y quedándome sorprendida de la cantidad de líquido que había salido. Sin dejarme levantar, me tumbó en el suelo, levantándome la faldita diciéndome que ahora quería hacerme disfrutar a mi y quitándome las braguitas. No puse ninguna resistencia pues estaba muy caliente y sabía que como él se había corrido, ya no me iba a follar. Pensé que me iba a hacer lo mismo que en el tren y la verdad es que me apetecía que lo hiciera pues quería volver a experimentar la sensación que noté con mi primer orgasmo y desahogar la excitación que tenía en ese momento. Separé las piernas y ante mi sorpresa el se lanzó a devorar mi rajita con su boca y lengua. El placer que sentí fue todavía mayor que cuando me había acariciado con sus dedos. ¡Cómo movía la lengua! A ratos lenta, de arriba abajo, a ratos rápida, deteniéndose en el clítoris, teniendo yo que morder mi top para no gritar de puro placer. Mientras, me agarraba el culo con las dos manos, colocando mis piernas sobre sus hombros para tener el acceso más fácil al interior de mi sexo. Luego me acariciaba los pechos. No tardé nada en tener un nuevo orgasmo. Imagino que al oír mis gemidos y gritos ahogados él debió de volverse a excitar.

El tener una jovencita de 18 añitos para él, totalmente inexperta, que estaba descubriendo los secretos del placer con él, que estaba completamente a su disposición y que además tenía un cuerpo espléndido le debía volver absolutamente loco. Estaba yo todavía disfrutando del primer orgasmo cuando noté que me estaba empezando a meter su polla, que volvía a estar tiesa otra vez. Me dijo que no me preocupara, que iría poco a poco y que ya vería como me gustaba. Afortunadamente fue con mucho cuidado, metiéndome sólo la punta. Intenté quejarme, pero los movimientos de la punta de su polla empezaron a darme tal gusto que fui incapaz de emitir ningún sonido que no fuera un gemido de placer. Viendo que yo no ponía ninguna objeción, sino todo lo contrario, me la fue metiendo poco a poco, con mucha delicadeza, sintiendo yo a cada centímetro que penetraba en mi interior un nuevo e intenso placer, hasta que llegó a meterla por completo. Que sensación más extraña, increíble y maravillosa cuando por fin la tuve toda dentro. Me entregué por completo a él, rodeándole con los brazos, atrayéndolo hacia mi y besándolo con pasión, juntando nuestras lenguas en un beso intenso y sentido, con el que le demostraba mi entrega absoluta. Él empezó a moverse con mucho cuidado. Yo lo abrazaba con todas mis fuerzas, sintiendo a cada movimiento suyo una inmensa oleada de placer. Notaba su polla en todo mi interior, me llenaba por completo y me daba un gusto increíble, nunca sentido hasta entonces. Aunque visto con la perspectiva del tiempo creo que aquel hombre se aprovecho de mi inexperiencia, tengo que agradecerle la delicadeza con que me hizo el amor, no preocupándose únicamente de satisfacer sus deseos, sino también de hacerme disfrutar en mi primera experiencia. Yo me dejaba hacer, abriendo las piernas al máximo que podía para sentirle más adentro. El se movía lentamente, haciendo que mi excitación y nerviosismo aumentaran. Mientras, con la boca y lengua me recorría los pechos, aumentando mi grado de excitación por momentos hasta llegar a un extremo tal que no pude resistir más: le agarré con las dos manos el culo y empecé a empujarle con fuerza hacia dentro. Él se debió sorprender, pero le debió excitar mucho pues enseguida empezó a embestirme con fuerza y rapidez, empezando yo enseguida a tener un orgasmo tras otro en una sucesión maravillosa y que parecía no tener fin. Yo solo acertaba a gemir tímidamente, pareciéndome increíble que pudiera sentir tanto placer. No me podía creer lo que estaba haciendo. Yo que hasta ese momento no había permitido a ningún chico con los que había salido que me tocara, había tenido mi primer orgasmo, le había hecho una mamada a un hombre mayor desconocido y ahora estaba disfrutando como una loca dejando que ese hombre me follara, teniendo un orgasmo tras otro y deseando que no se acabara nunca. El debía estar disfrutando también, pues imagino que no debía haber tenido muchas oportunidades de tener relaciones sexuales con un jovencita de 18 años y que además, aunque esté mal que lo diga yo, con un cuerpecito perfectamente desarrollado que hacía que muchos chicos me fueran detrás. Por si eso fuera poco, se añadía el morbo de saber que yo era virgen, que era el primero en acariciar, besar y lamer esos pechos ya de un tamaño apreciable, pero con la dureza y tersura de la juventud. Él estaba siendo el primero en sentir el despertar de mi carne, en hacerme perder la cabeza hasta entregarme por completo al placer que me proporcionaba un hombre, el primero al que yo sentía dentro de mi y me hacía sentir como una mujer. Él se daba cuenta de lo que yo estaba disfrutando e imagino que eso todavía le hacía sentirse mejor. Finalmente, el no pudo contenerse más y se corrió dentro de mi, sintiendo yo como me inundaban sus cálidos fluidos y haciéndome llegar a mi enésimo orgasmo.

Afortunadamente yo tomaba pastillas para controlar la regla y no hubo riesgo de quedarme embarazada. Al terminar, él se levantó y se vistió. Sin decir ninguna palabra, me dio un beso muy cariñoso y se fue. Nunca lo he vuelto a ver ni a saber de él. Si por casualidad leyera este relato, seguro que se reconocería en él y recordaría aquella experiencia. Él tuvo el privilegio de disfrutarme por primera vez y yo el de iniciarme con una hombre que sabía lo que se hacía. Si me viera ahora, seguro que tendría ganas de volver a repetir aquella experiencia, aunque quizás ahora sería yo quien le hiciera algunas proposiciones…

Autor: Fernando 

Resumen: Mi hermana que se llama Gina es una mujer preciosa, es chaparrita de ojos verdes y tes morena clara, con un cuerpo realmente espectacular, en pocas palabras es un bombón y está bien buena. Con solo verla me dan ganas de masturbarme. 

 

Todo comenzó así…


Ella y yo siempre fuimos a la escuela y posteriormente a secundaria juntos, yo me convertí en el chavo más popular de la secu y ella la chica más guapa, todas sus amigas se habían dado un faje conmigo pero a mí la que me interesaba era ella.

Yo siempre imaginaba el momento de tocarla y empecé a imaginarmela cambiandose de ropa mientras la observaba. Un día mientras se desnudaba y se duchaba le vi el cuerpo totalmente desnudo, esta fue la primera ves que la vi así. Me ponía nervioso y muy exitado y mientras veía que se secaba su puchita me vine en los pantalones, ni si quiera me había tocado, no pude contenerlo, después de ese día me pasó muchas veces más…

Yo tenía que partir a Los Estados Unidos y odiaba la idea de no verla más en cuatro meses que era el tiempo estimado que iba a estar fuera. Al poco tiempo ella comentó que quería venir conmigo a Nueva York, al principio lo dudé, pero luego accedí de inmediato.

Acá vivimos con nuestra otra hermana que es mayos que nosotros, esta; no se el motivo pero no me atrae, aunque he de decir que es muy guapa también. Un día mi hermana la mayor y su esposo tuvieron que salir para no regresar en dos días y nos quedamos el bombón y yo solos en casa.

La primera noche ella se durmió temprano y yo al poco rato de ella apagar la luz, me puse una película porno, el volumen lo tenía bajo para que ella no lo escuchara aunque sabía que si estaba despierta la escucharía, en el fondo mi intención era que lo oyera y se exitara, me moría de ganas por tocarla, pero no pude, no sabía como iba a reaccionar más sabiendo que mi familia me consideran un chavo muy serio.  No sabía como podía reaccionar, o si lo iba a contar.

Al día siguiente me levanté como a las seis de la mañana para ir a trabajar, yo empezaba a las ocho y era una mañana de verano muy calurosa, al pasar cerca de su cama vi que estaba cubierta solo con una sabana blanca casi transparente, me quedé mirando su hermosa cara relajada mientras dormía. Me moría de ganas por tocarla. Y me lancé, puse el control de la tele cerca de su cuerpo por si despertaba poder poner la escusa de que iba a coger el mando.

Le empecé a acariciar por encima de su cuerpo y no despertaba, poco a poco lo hacía con más presión para ver si despertaba y nada, tiré lentamente de la sábana hasta destaparla completamente, solo vestía un short muy chiquito y un top, seguramente se abría quitado la blusa por el calor. Empecé a acariciarle las piernas y luego sus duritas nalgas, al ver que no despertaba le fui bajando con cuidado el short, llevaba un tanguita tipo hilo amarillo completamente mojado, estaba exitada, le quite el brasiert le empecé a chupar sus pezones paraditos, recorrí su cuerpo de besos, le abrí sus piernas, y le pasé mi lengua por sus ingles, podía ver como su piel se erizaba, empecé a comer su pucha,  me comí todo su clítoris y vagina, ella se retorcía de placer… La penetre con mis dedos y ponía cara de gran extinción, todo esto sin abrir los ojos claro. Quisas le avergonzara, no quería verme hacerle eso. Yo quería penetrarla pero sinceramente no me anime por miedo a a no se qué, estuve bastante rato acariciándola, comiéndola y dándole placer. Finalmente me masturbe con su mano, cuando casi terminaba me apretó muy fuerte la verga,  como si quisiera darme una señal de agradecimiento.

Le quite completamente el calzón y me quede con el, quería que cuando levantara se diera cuenta de lo que paso,  aunque sé, que ella estaba de acuerdo. Como despedida le puse mi esencia en su cara y a ella le escurría su jugo entre sus piernas, pasé la lengua por la corrida, era el mejor manjar que abría  probado nunca, quizás fue porque era el de mi hermana.

No pierdo la esperanza de cogérmela, ahora tiene 21 años y ya se ha casado, cuando eso sucedió tenía 19 años y yo 21. Me exita mucho la idea de que le sea infiel a su esposo conmigo.

Esta es una de mis experiencias más exitantes, Por favor me gustaría conocer sus opiniones, dejen sus comentarios, tal ves les ha pasado algo similar.

Autor: Anónimo

Resumen: Me la metió hasta dentro, no me dolió mucho porque el agujero ya se había hecho a la medida y empezó a bombear para dentro y fuera, creí que me moría, no se si de gusto o de dolor.

 

Contenido: Hola a todos, tengo 29 años y soy de Cantabria en el norte de España. Me imagino que estaréis cansados de escuchar al principio la misma cantinela común que tenemos todas las travestis de vestirnos con las prendas de mama y de las hermanas, pero es que lo necesitamos contar, para coger confianza con vosotros. En mi caso yo tenía 13 años mi madre no se porqué un día cuando salía del baño me dijo: “mira que tetitas tienes”, “un día te voy a comprar un sujetador”. La frase me dejó trastornada, ¿A que se habría referido mi madre? No me la podía quitar de la cabeza. Esa misma tarde cuando fui a echar la ropa sucia vi que había un sujetador de mi madre, lo toque y me encantó su tacto y me lo probé, fue deliciosa la sensación.

A los dos días mis padres se iban de excursión toda la tarde y yo les puso una excusa y me quedé sola en casa. En cuanto se marcharon fui al armario de mi madre para volver a tener la sensación del sujetador, pero cuando lo abrí vi todo un mundo de posibilidades, así que decidí vestirme entera. Con esos años era lampiña (ahora también…estoy depilada) y me puse un conjunto interior blanco con leotardos verdes (que no pegaban ni con cola), una blusa rosa ajustada con una falda negra larga muy bonita y unos zapatos (que me quedaban un poco pequeños).Después me maquillé con tonos rosas y morados y me pinté hasta las uñas. Me veía preciosa. ¡Que excitación!.

A partir de ese momento ya nació Maica y ya no pude parar de vestirme. Pero tenía muchas dudas ya que a mi me seguían gustando las mujeres y no encontraba a los hombre atractivos. Fantaseaba con ser mujer, me encantaría ser Mujer pero no los hombres. Que raro (pensaba).Lo intentaba dejar miles de veces pero luego siempre volvía , daba igual si tuviese novia que no.
Además poco a poco fui descubriendo más cosas como mi sexualidad e Internet. Una que descubrí que yo también tenía un agujero común al de las mujeres siempre que me vestía terminaba con algo con forma de pene (zanahorias, rotuladores gordos…) dentro de mi culito hasta que llegaba al orgasmo. Y en Internet conocí a muchas amigas que me ayudaban, me daban seguridad al ver que había más gente como yo. Y también empecé conocer a chicos con los que catear y hablar por teléfono. He de reconocer que me encantaba a veces calentarles y sentir que alguien me deseaba tal y como era.

Hasta que hace unos días decidí que ya estaba harta del closet, de fantasías y tonterías y quería demostrarme que se siente siendo un día realmente una mujer. Así que según me levanté me depilé todas las piernas y dejé todo mi cuerpo sin un pelo excepto un poco en el vello púbico. El pecho y brazos siempre lo llevo depilado. Cogí toda mi ropa, mis botas y me marche a Bilbao. Allí compré una peluca mejor que la que tenía y algunos complementos y maquillaje más y me fui a un hotelito de Baracaldo. Después de comer Me empecé a arreglar, primero me puse un conjunto de sujetador y braga negro y las medias (sin la sensación de las medias en mis piernas no es lo mismo) las botas. Me veía preciosa con las piernas tan sexys. Y comencé a maquillarme con tonos azules y grises y labios granate. Me quedó muy bien, me puse la peluca y me vestí con una blusa semitransparente granate y una falda muy hippie del mismo color. Modestia aparte la verdad es que estaba muy bien, porque soy bajita y delgada, y aunque se notaba algo de corpulencia porque soy muy deportista, estaba fenomenal, muy moderna, femenina y sexy.

Una vez estaba vestida me apetecía salir a dar una vuelta. Allí no me conocía nadie, así que podría hacerlo sin problema. Cogí el bolso, abrigo y salí. El recepcionista me miró con cara rara, como diciendo que quien era esta pero no dijo nada.

Salí y al principio es una sensación extraña, porque te crees que todo el mundo está mirándote, pero no es cierto, la gente va a sus cosas. La verdad es que sentir el viento en las piernas rozando con las medias, mientras andas por sobre los tacones por la calle es genial. Encontré un ciber y entré para que me viesen mis amigos cibernéticos por la cam. La verdad es que nadie nota que eres un travesti y si lo notan son muy discretos, la verdad es que me sentía muy cómoda. Con voz lo más suave que pude le pedí un ordenador al dependiente y me puse a chatear. Puse la cam con varios amigos y había dos de Bilbao, con uno de ellos había hablado varias veces de quedar pero al final ninguno de los dos podía o surgía algo. Cuando le dije que estaba en Baracaldo y me vio por la cam me dijo que podía quedar. a mi me apetecía estar con un hombre, así que quedamos en la puerta del teatro principal, allí hay un parking. Quedamos en 1 hora. Seguí cateando y me dieron mucha confianza los piropos y halagos que recibí por Internet. Llegada la hora me fui acercando al teatro, estaba excitadísima.

Llegué diez minutos antes. Me comían los nervios, Y si era un friqui o un raro o un peligroso, estaba un poco acojonada. Él llegó 15 minutos tarde, ya pensé que me daba algo. Estaba bastante bien, un poco gordito pero de cara bastante guapo, me conoció y me dio dos besos, me piropeó diciendo que era muy guapa y empezamos a hablar (él también parecía nervioso) eso me tranquilizaba. Charlamos un rato sobre los trabajos y cosas en general y parecía un tipo normal, dimos una vuelta y me empecé a sentir cómoda, me agarró de la cintura y me gustó mucho, le dije de tomar algo en un bar, entramos y pidió el. Seguimos hablando y en un momento se acerco y me besó, eso me encantó, besaba muy bien y me encantaba el roce de su barba de dos días sobre mi cara. Seguimos besándonos en la calle y me dijo que donde podíamos hacerlo, yo le dije de la habitación del hotel y nos dirigimos hacia allí besándonos y metiéndome mano. Cuando entramos en el hotel el recepcionista por su cara debió flipar, pero yo estaba lo que estaba, nada más entrar en la habitación seguimos besándonos y metiéndonos mano, yo le tocaba el instrumento por encima del pantalón y se sentía hermosa.

Se la saqué y comencé a acariciar, él me bajó la blusa y los tirantes del sujetador y comenzó a chuparme los pezones, ummm que rico, en eso me agaché y me la metí en la boca, sabia muy bien, después de unas chupaditas le puse un capuchón y comencé a mamarla despacito, me encantó, cada vez con más ritmo la metía y sacaba de mi boca y con mi lengua le acariciaba el glande. Cuando ya llevábamos un rato, me dijo que le tocaba a él, me bajó la falda, las medias y la braga y se agachó para mamármela, lo hizo tan rico que me acabé corriendo.

Seguido me agaché y seguí mamándosela, la verdad es que le excitaba mucho porque no se le bajaba ni un momento. Me dijo que quería follarme y yo estaba loquita por sentirla dentro. Le dije que se tumbase en la cama, que al principio me gustaba a mí arriba. se tumbo, me terminé de quitar la falda y la blusa y me quede en sujetador, medias y tacones, me senté encima de él y comencé poco a poco a introducirme su hermoso instrumento de unos 18 centímetros, que gusssstoooo!!!, al principio me dolía muchísimo y eso que me había echado vaselina mientras me vestía por si acaso llegaba este momento, pero poco a poco mi ano fue cediendo y entraba más y más, una vez entera adentro yo creí que me moría, comencé a sacarla, ya dolía menos, y volvía meterla y a sacarla, cada vez más y más rápido y ya empezaba a gustarme, seguí un rato más, hasta que él me dijo de cambiar.

Me puse a cuatro patas y me la metió hasta dentro, no me dolió mucho porque el agujero ya se había hecho a la medida y empezó a bombear para dentro y fuera, creí que me moría, no se si de gusto o de dolor, pero me encantaba.
Hasta que acabó corriéndose dentro. Le quité el condón y se la acaricié, me había encantado, se la limpié con la boca, me sentía una zorra y la verdad es que mi culo pedía más gusto, pero el ya no podía mas, nos dimos unos cuantos besos más y se vistió y se marchó. Yo me quedé tumbada con el culo dolorido pero con una sonrisa de gusto que no la recuerdo en mi vida. Me volví a vestir y salí a dar una vuelta por la calle, necesitaba pensar, pensar en que esto es lo que quería en mi vida. quiero ser una mujer.

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