Primera Vez


Esta, la historia que les voy a contar es un historia real que sucedió no hace mucho tiempo con mi ahijada, una chica jovencita de abdomen plano y pechos deliciosos. Yo soñaba con la oportunidad de hacerla mía hasta que este sueño se hizo realidad. 

Un día mis compadres la enviaron con migo de paseo y nos fuimos a la playa, la verdad es que me gustaba mucho, cada día la miraba más rica. Ya en la playa no podía insinuarme ante ella por miedo, no imaginaba cual podía ser su reacción. Alquilamos una habitación de dos camas y en seguida salimos para disfrutar del mar la arena y las olas, ahí comenzó lo bueno… 

Estábamos bañándonos entre las olas y ella me agarraba de la mano cada vez que se acercaba una, así fue tomando confianza poco a poco. Me excitaba!!… Con cada movimiento del mar nuestros cuerpos se juntaban más y rosaban muy rico y ella me sentía excitado, ella  notaba  como mi verga estaba muy dura sobre su abdomen delicioso. De repente me miro a los ojos y me dijo… ¿padrino puedo decirle algo?… claro que sí! le dije, allí ella me confesó que quería besarme a lo que yo le confirmé  mi deseo con un beso muy candente. 

En seguida volvimos al hotel, entramos a la ducha y la bañe muy delicada mente, acariciándola por todo el cuerpo, ella me cogió la verga; la apretaba muy duro pero no se atrevía a mamarla, luego de un rato de acariciarnos, besarnos y de frotar nuestros cuerpos, la lleve a la cama donde suavemente le comí ese clítoris rosadito, mientras le masajeaba los pechos, se lo comía y chupaba me encantaba, ella estaba muy excitada y se estremecía de placer. Me pedía que le metiera mi verga suavemente, ella tenía miedo de que le hiciera daño ya que  aún era virgen. Se la fui metiendo suavemente y aunque sangro un poco gemía de placer… La empujaba poco a poco cada vez más fuerte contra mí. Disfrutemos mucho y disfrute cada ves que le hacía el amor… Le rompí ese culito pequeño y esa vagina también pequeña que tiene. Pasamos una luna de miel de una semana inolvidable. 

Ya llevamos año y medio haciéndolo tan rico, nos buscamos cada vez que queremos repetir , un día nos pilló mi comadre enrollándonos y nos asustamos mucho, pero ahora mi comadre quiere que me la goce, por lo tanto les tengo una nueva historia con mi comadre que luego les contaré y les aseguro que será de primera. En una semana le clavaré y le haré sentir mi gorda verga de 20 cm que seguro le hará sentir muy rico. 

ESPERO QUE ESTA HISTORIA LES GUSTE Y ASÍ SEGUIR ESCRIBIENDO ESTAS COSITAS QUE TOCA VIVIR

Un poco de mi historia…

Esa fue la primera vez que un hombre me tocaba de esa manera, todo comenzó al poco tiempo de que nos presentaron, este era para mi un chico muy normal y solo lo vi esa noche. El había venido de visitas a la ciudad donde vivo por solo un día, luego de un año el regresó por más tiempo, nos volvimos a ver y recordamos la noche en la cual nos conocimos. Casi sin conocernos comenzamos a salir.

Hay comenzó un cierto coqueteo por parte de los dos…

Ninguno queríamos dar a conocer nuestros verdaderos sentimientos. Un día fuimos a un cybert que quedaba cerca de donde el vivía, estuvimos allí unas dos horas y cuando decidimos salir teníamos que bajar dos pisos andando… Allí comenzó todo, el me abrazo y empezó a besarme pero un beso de esos bien trancados de los que no se quisieran se acaben nunca. Allí sentí de todo , reconozco que me ablande todita, el me acerco mucho, mucho a su miembro, lo pude sentir cerquita de mi sexo, hicimos movimientos que mucho sentimos y que me hacía pensar que esto podría llegar a mucho más, que solo tocadera. De repente escuchamos pasos, venían bajando unos chicos, tratamos de apresurarnos y fuimos a su casa. Allí continuamos besandonos pero sentía mucho miedo de lo que pudiera pasar, le pedí que me llevara a mi casa y así lo hizo.

Anochecía… Yo vivía con mi abuela, el no quería irse y yo tampoco quería que el se fuera, me arregle y me puse un vestidito muy cortito, estaba muy sexi y lo provocaba cada ves más y más… Soy bajita y el muy alto , tengo un trasero muy grande y una cinturita muy chiquita me quedaba perfecto. 

A mi abuela no le gustaba que a altas horas de la noche la luz estuviera encendida, eso ponía mas romántica la situación y era un punto a nuestro favor pero mi primo también vivía con mi abuela, esperamos fingiendo ver una peli hasta que mi primo se fue a dormir, según notamos que dormía el empezó a tocarme de una manera tan suave que las piernas solitas se me abrían, eran tantas las ganas que tenia de que ese chico me tocara.

Fue subiendo, subiendo, hasta que toco mi vagina estaba super-exitada y el lo pudo comprobar al notar lo mojada que estaba, allí no aguanto más, arrancó mi prenda intima y empezó a tocarme de una manera tan rica, apasionante, sabrosa, especial, me metí bajo unas sabanas en la cama con las que podía taparme y que el hiciera lo QUE QUISIERA, FUE FANTASTICO…..

CONTINUARA…..

Mila

Os voy a explicar cómo fue mi primera experiencia sexual, cuando yo tenía 18 años. Sucedió en el tren de cercanías que lleva a mi universidad y que iba (y sigue yendo) normalmente a tope a primera hora de la mañana. Un día, se estropeó el tren y tuvimos que esperar el siguiente, con lo que se juntó la gente de los dos trenes. Íbamos apretados como sardinas, sin poder movernos ni un centímetro. El trayecto dura 35 minutos y conforme iba parando en cada estación cada vez íbamos más apretados.

 

 

Yo me quedé aprisionada entre un hombre de unos 45 años , un poco bajito pero bastante atractivo que estaba detrás mío y una chica más o menos de mi edad. Al cabo de un rato noté unos movimientos por detrás que acabaron por concretarse en una mano que se posó sobre mi culo y que empezó a acariciármelo a través de la falda. Me giré para ver quien era y aunque al girarme paró, no podía ser nadie más que el hombre situado a mi espalda. Al volverme a girar, el prosiguió con sus tocamientos. No era la primera vez que me sucedía algo así, pero en las otras ocasiones me había podido escabullir. En ese momento era absolutamente imposible. Me dio corte montar una escena ahí, pues yo era muy tímida, así que le dejé hacer, pensando que tampoco tenía demasiada importancia que me tocara el culo a través de la ropa.

Mientras, delante mío y de cara a mi tenía una chica muy guapa, alta como yo y con unos pechos de un tamaño apreciable que quedaban justamente a la misma altura que los míos. Al principio no me di ni cuenta, pero no se si por lo toqueteos del hombre de detrás o porqué, pero empecé a notar gusto con el roce de mis pechos con los suyos. Era verano y las dos llevábamos unos tops ajustados y finitos, por lo que notaba perfectamente sus pechos. Conforme la excitación fue subiendo, mis pezones se fueron poniendo tiesos, cosa que se notaba a través del top. La otra chica se dio cuenta, pero lejos de intentar girarse (cosa harto difícil por otra parte) aumentó más si cabe el roce, exagerando un poco el balanceo natural del tren. Noté que a ella también se le erizaban los pezones y me empecé a excitar.

Mientras, detrás, el hombre debía haber tomado mi pasividad por aceptación y ya no se conformaba con tocar a través de la ropa y me había subido ligeramente la faldita, acariciando mis piernas, mis muslos y más tarde mi culo, éste por encima de las braguitas. Yo me volví a girar, no ya para que parara, sino para comprobar que nadie se daba cuenta de lo que sucedía, pues me hubiera dado mucha vergüenza que alguien se diera cuenta, pero comprobé que nadie se percataba de lo que sucedía. Cuando él vio que yo no ponía ninguna objeción, se lanzó todavía más, metiéndome la mano por debajo de las braguitas y tocándome y acariciándome el culo. Yo no había tenido relaciones sexuales con ningún chico. Había salido con algunos pero a lo máximo que habían llegado era a acariciarme los pechos por encima de la ropa, así que aquello me estaba excitando un montón. Mientras, la chica delante mío seguía balanceándose exageradamente, frotando sus pechos con los míos, pero sin atreverse a hacer nada más. Yo, aunque estaba muy excitada, tampoco me atrevía a hacer nada. No nos atrevíamos a mirarnos a la cara ya que del corte que nos daba nos mirábamos de reojo. Nunca había sentido ninguna atracción por las chicas, pero lo cierto es que aquel rozamiento con sus pechos, con sus pezones, unido a los tocamientos por detrás me estaban calentando muchísimo.

El hombre fue deslizando su mano a mi entrepierna. Yo estaba muy excitada y separé un poquito las piernas para facilitarle el acceso y él, como era más bajito que yo, pudo llegar desde atrás a la parte de delante, empezando a acariciarme con mucha suavidad y delicadeza, dándome un gusto enorme que yo nunca había sentido. Esa fue la primera vez que alguien acarició mi sexo. Siguió con las caricias un rato, notando yo que cada vez estaba más mojada. Él al notar lo mojada que estaba se dio cuenta de que estaba realmente excitada y que me estaba gustando lo que me hacía. Me fue metiendo un dedo dentro, también con mucho cuidado, y fue alternándolo con caricias sobre el clítoris. La chica de delante seguía poniéndome frenética con sus frotamientos. El hombre fue aumentando el ritmo poco a poco y yo me fui calentando más y más. Las sensaciones que experimentaba eran maravillosas, hasta el punto que del placer que me daba casi se me doblaban las piernas. Así siguió un rato hasta empezar a llegar al primer, intenso e inolvidable orgasmo de mi vida. Él, al notar la contracción de mis músculos aumentó la rapidez e intensidad de sus movimientos haciéndome tener un maravilloso y prolongado orgasmo, que ocurrió un par de minutos antes de llegar al destino del tren, teniendo yo que disimular para que nadie notara lo que me acababa de suceder. Me dejó totalmente extasiada el placer que había sentido, incomparable con nada que hubiera experimentado con anterioridad. Al llegar a la estación la chica se fue por su lado, imagino que con una calentura considerable pero sin atreverse a tomar ninguna iniciativa. Para llegar a mi universidad tenía que pasar por unos caminos entre bosquecillos y jardines que hay en el campus. Noté que el hombre me seguía, y en un momento dado se acercó a mi y me dijo que lo acompañara, cogiéndome por el hombro y llevándome por un camino que no era el que seguía todo el mundo y que llevaba a un lugar apartado.

En un primer instante tuve miedo, pues no sabía que intenciones tendría. Al llegar a unos arbustos que tapaban el lugar de cualquier mirada indiscreta, me preguntó si me lo había pasado bien. Yo, casi sin atreverme a mirarle, le dije tímidamente que si. Él me dijo que por qué no lo hacía disfrutar ahora a él, después de lo cual se bajó la bragueta. Me dijo que se la acariciara. Dudé un instante, pero sentía una sensación de agradecimiento hacia aquel hombre que me había proporcionado aquel placer tan intenso y desconocido hasta entonces por mi y pensé que no me podía negar y que era justo corresponderle. Algunas amigas me habían explicado que lo habían hecho a sus novios y tenía curiosidad por probarlo, así que metiendo la mano en su bragueta, saqué su polla que estaba ya muy tiesa y cogiéndola con mi mano izquierda se la empecé a menear. Como no lo debía hacer muy bien, el me agarró la mano y me enseñó como hacerlo. Era una sensación muy agradable tener ese miembro de carne caliente y tieso en mis manos. Mientras lo masturbaba él empezó a acariciarme los pechos, primero por encima del top, más tarde introdujo su mano por dentro y empezó a acariciarlos por encima de los sujetadores. Luego me los desabrochó y empezó a acariciármelos directamente sobre la piel, cosa que nadie había hecho antes, diciéndome que le encantaban lo grandes que lo tenía para lo jovencita que era, pero que lo que más le gustaba era lo duros que los tenía.

Estos comentarios unidos a las caricias hicieron que me volviera a excitar otra vez. La temperatura sexual fue aumentando en los dos, empezando él a gemir, preguntándome entre gemidos si me gustaba, a lo que yo contestaba, entre suspiros, que si, pues me estaba volviendo a poner super caliente. Fue la primera vez que comprobé lo que me excitaba que me tocaran los pechos. Él, además, sabía como acariciarlos, con suavidad, deteniéndose en lo pezones, cosa que hacía que me volviera loca. Yo me excité muchísimo, cosa que el notó y debió calentarle más todavía. Viendo como estaba yo de excitada me propuso hacer el amor. Yo a pesar de que estaba tan excitada tenía miedo, pues aunque no era virgen (me había desvirgado accidentalmente una vez con un tampax) me daba cosa meterme aquel pedazo de carne en mi pequeño agujerito, pensando que me haría mucho daño. Le dije que prefería que no, que no lo había hecho nunca, ante lo cual él no insistió, pero me dijo si se lo quería hacer con la boca. Aunque también me daba un poco de cosa, no supe negarme otra vez y me arrodillé delante de él para hacer la primera mamada de mi vida, aunque no tenía ni idea de como hacerlo. Él se dio cuenta y me fue dando instrucciones. Primero que la chupara, como si fuera un helado, recorriendo la punta con la lengua. Tenía un sabor un poco amargo, pero no era desagradable en absoluto. Después de estar un rato así, me dijo que me la metiera entera en la boca, rodeándola con los labios, y que la fuera recorriendo de arriba abajo. Sus gemidos eran continuados, diciéndome que lo hacía muy bien, que no parara, aunque tengo mis dudas de que realmente lo hiciera bien. Creo que lo que de verdad le excitaba era saber que le estaba haciendo la primera mamada de mi vida. Era una sensación muy gustosa el recorrerla con los labios y la lengua, pues era a la vez una cosa suave y delicada pero que estaba totalmente tensa y parecía un volcán a punto de estallar, que en efecto no tardó en estallar en el interior de mi boca, sin que yo me lo esperara, tragándome una buena parte de su semen y quedándome sorprendida de la cantidad de líquido que había salido. Sin dejarme levantar, me tumbó en el suelo, levantándome la faldita diciéndome que ahora quería hacerme disfrutar a mi y quitándome las braguitas. No puse ninguna resistencia pues estaba muy caliente y sabía que como él se había corrido, ya no me iba a follar. Pensé que me iba a hacer lo mismo que en el tren y la verdad es que me apetecía que lo hiciera pues quería volver a experimentar la sensación que noté con mi primer orgasmo y desahogar la excitación que tenía en ese momento. Separé las piernas y ante mi sorpresa el se lanzó a devorar mi rajita con su boca y lengua. El placer que sentí fue todavía mayor que cuando me había acariciado con sus dedos. ¡Cómo movía la lengua! A ratos lenta, de arriba abajo, a ratos rápida, deteniéndose en el clítoris, teniendo yo que morder mi top para no gritar de puro placer. Mientras, me agarraba el culo con las dos manos, colocando mis piernas sobre sus hombros para tener el acceso más fácil al interior de mi sexo. Luego me acariciaba los pechos. No tardé nada en tener un nuevo orgasmo. Imagino que al oír mis gemidos y gritos ahogados él debió de volverse a excitar.

El tener una jovencita de 18 añitos para él, totalmente inexperta, que estaba descubriendo los secretos del placer con él, que estaba completamente a su disposición y que además tenía un cuerpo espléndido le debía volver absolutamente loco. Estaba yo todavía disfrutando del primer orgasmo cuando noté que me estaba empezando a meter su polla, que volvía a estar tiesa otra vez. Me dijo que no me preocupara, que iría poco a poco y que ya vería como me gustaba. Afortunadamente fue con mucho cuidado, metiéndome sólo la punta. Intenté quejarme, pero los movimientos de la punta de su polla empezaron a darme tal gusto que fui incapaz de emitir ningún sonido que no fuera un gemido de placer. Viendo que yo no ponía ninguna objeción, sino todo lo contrario, me la fue metiendo poco a poco, con mucha delicadeza, sintiendo yo a cada centímetro que penetraba en mi interior un nuevo e intenso placer, hasta que llegó a meterla por completo. Que sensación más extraña, increíble y maravillosa cuando por fin la tuve toda dentro. Me entregué por completo a él, rodeándole con los brazos, atrayéndolo hacia mi y besándolo con pasión, juntando nuestras lenguas en un beso intenso y sentido, con el que le demostraba mi entrega absoluta. Él empezó a moverse con mucho cuidado. Yo lo abrazaba con todas mis fuerzas, sintiendo a cada movimiento suyo una inmensa oleada de placer. Notaba su polla en todo mi interior, me llenaba por completo y me daba un gusto increíble, nunca sentido hasta entonces. Aunque visto con la perspectiva del tiempo creo que aquel hombre se aprovecho de mi inexperiencia, tengo que agradecerle la delicadeza con que me hizo el amor, no preocupándose únicamente de satisfacer sus deseos, sino también de hacerme disfrutar en mi primera experiencia. Yo me dejaba hacer, abriendo las piernas al máximo que podía para sentirle más adentro. El se movía lentamente, haciendo que mi excitación y nerviosismo aumentaran. Mientras, con la boca y lengua me recorría los pechos, aumentando mi grado de excitación por momentos hasta llegar a un extremo tal que no pude resistir más: le agarré con las dos manos el culo y empecé a empujarle con fuerza hacia dentro. Él se debió sorprender, pero le debió excitar mucho pues enseguida empezó a embestirme con fuerza y rapidez, empezando yo enseguida a tener un orgasmo tras otro en una sucesión maravillosa y que parecía no tener fin. Yo solo acertaba a gemir tímidamente, pareciéndome increíble que pudiera sentir tanto placer. No me podía creer lo que estaba haciendo. Yo que hasta ese momento no había permitido a ningún chico con los que había salido que me tocara, había tenido mi primer orgasmo, le había hecho una mamada a un hombre mayor desconocido y ahora estaba disfrutando como una loca dejando que ese hombre me follara, teniendo un orgasmo tras otro y deseando que no se acabara nunca. El debía estar disfrutando también, pues imagino que no debía haber tenido muchas oportunidades de tener relaciones sexuales con un jovencita de 18 años y que además, aunque esté mal que lo diga yo, con un cuerpecito perfectamente desarrollado que hacía que muchos chicos me fueran detrás. Por si eso fuera poco, se añadía el morbo de saber que yo era virgen, que era el primero en acariciar, besar y lamer esos pechos ya de un tamaño apreciable, pero con la dureza y tersura de la juventud. Él estaba siendo el primero en sentir el despertar de mi carne, en hacerme perder la cabeza hasta entregarme por completo al placer que me proporcionaba un hombre, el primero al que yo sentía dentro de mi y me hacía sentir como una mujer. Él se daba cuenta de lo que yo estaba disfrutando e imagino que eso todavía le hacía sentirse mejor. Finalmente, el no pudo contenerse más y se corrió dentro de mi, sintiendo yo como me inundaban sus cálidos fluidos y haciéndome llegar a mi enésimo orgasmo.

Afortunadamente yo tomaba pastillas para controlar la regla y no hubo riesgo de quedarme embarazada. Al terminar, él se levantó y se vistió. Sin decir ninguna palabra, me dio un beso muy cariñoso y se fue. Nunca lo he vuelto a ver ni a saber de él. Si por casualidad leyera este relato, seguro que se reconocería en él y recordaría aquella experiencia. Él tuvo el privilegio de disfrutarme por primera vez y yo el de iniciarme con una hombre que sabía lo que se hacía. Si me viera ahora, seguro que tendría ganas de volver a repetir aquella experiencia, aunque quizás ahora sería yo quien le hiciera algunas proposiciones…

Autor: Anonimo
Resumen: Estábamos festejando la inauguración de la casa de campo de unos amigos de la familia quienes habían juntado el dinero de algunos años de trabajo para comprar varios terrenos como a 30kms. de Cuernavaca, una ciudad como a 80kms de la capital de México con
   
     
Contenido: Estábamos festejando la inauguración de la casa de campo de unos amigos de la familia quienes habían juntado el dinero de algunos años de trabajo para comprar varios terrenos como a 30kms. de Cuernavaca, una ciudad como a 80kms de la capital de México conocida por su clima siempre bueno y por muchos turistas, y ahí hicieron una casa de campo (rancho) muy grande, con establos para la cría de caballos de fina raza y luego vender, la casa contaba con una bonita alberca rodeada de bellos jardines y aislada a 300 metros una cancha de tenis, también rodeada por varios arbustos.Unos días antes de la fiesta, muy temprano, en una camioneta de pasajeros de ellos y en otra de mi papá, nos fuimos las familias completas a su rancho, casi todos nos fuimos a la alberca después de ver las caballerizas y reconocer el lugar, ahí platicamos, nadamos y convivimos, después casi todos nos fuimos a montar a caballo, pero mi mamá que les tiene miedo y el esposo de su amiga decidieron ir a jugar tenis, un par de horas después se acercaba la hora de la comida y como ya habíamos regresado de montar, la amiga de mi mama me pidió que fuera a buscar a mi mamá y a su esposo, me levanté de junto a la alberca y dirigí mis pasos a la cancha de tenis para ver si querían venir a comer, caminé rápidamente para encontrar la cancha vacía, caminé de vuelta hacia la casa y escondida atrás de unos arbustos estaba mi mamá a punto de ser poseída por Jorge, que así se llama el esposo de su amiga. Jorge estaba encima de mi mamá en la posición del misionero, ella recostada sobre el pasto, tenía las piernas bien abiertas. Me escondí y observé como la penetró y la hizo gozar un buen rato, como cambiaron de posiciones en varias ocasiones hasta que mi mamá se vino y no una sino muchas veces, hasta que el también terminó, siguieron recostados acariciándose y besándose.Ya no podía ver más, acababa de presenciar como mi mamá se entregaba a otro hombre que no era mi papá y aunque yo estaba enojada, tenía celos de ella, la entrega total de ambos enervó mis sentidos, como acababa de cumplir 16 años y siendo virgen, no sabía a quien acudir para que apagara las llamaradas de deseo que estaban consumiendo mi cuerpo, casi corriendo alcancé la puerta de la casa, entré para tratar de encerrarme en una recámara y masturbarme, pero para mi desgracia en la casa ya estaban todos esperando para la comida, no me quedó otro remedio que quedarme con las ganas y sentarme junto a ellos para platicar, más tarde aparecieron Jorge y mi mamá y ya todos reunidos nos sentamos a comer. A la mañana siguiente estábamos en la alberca, y ahí la amiga de mi mamá le preguntó a ella:- ¿Qué tal te fue ayer jugando al tenis con Jorge?.- Fantástico, nunca había disfrutado tanto de un partido – contestó mi mamá después de tragar saliva.La amiga de mi mamá tuvo que levantarse para regañar a su hijo por una travesura que había hecho, así que aproveché para seguir con el interrogatorio.- ¿Entonces Jorge si te trató bien mamá?. – le pregunté yo.

Mi mamá intrigada por la manera en que le hice la pregunta volvió la mirada hacia mí, mientras respondía:

- Si, hija, jugamos tenis hasta quedar rendidos.

- Y, ¿Solo jugaron tenis?.

- No sé que me quieres decir con esa pregunta Mónica, sí, solo jugamos tenis. – contestó mi mamá bastante intrigada por mi pregunta.

Aprovechando el momento sabiendo que estabamos solas y no podíamos ser escuchadas por nadie le dije:

- Mira mami, yo sé lo que pasó entre ustedes ayer, después de haberlos visto casi más de media hora jugando y no precisamente tenis. Ayer me dirigí hacia ustedes para avisarles que ya estaba la comida lista y los sorprendí haciendo el amor tirados en el jardín, quiero decirte que al principio me sorprendí, pero luego me dió bastante excitación lo que estaba ocurriendo y me quedé viéndolos hasta el final.

- Pero…

No dejé que terminara la frase suponiendo que iba a recriminarme por haberlos espiado, luego empecé a decirle:

- Mira, tu sabes lo que haces y yo no soy nadie para recriminarte, solo sé que en toda la noche no pude cerrar los ojos recordando como Jorge te hacía el amor y todavía estoy muy excitada, pues aunque me masturbé varias veces no he dejado de pensar en lo que vi y tomé una decisión que seguro te parecerá extraña, pero que mejor que con un hombre con la experiencia de Jorge pierda yo mi virginidad y no jugando con mi novio con quien de vez en cuando me acaricio mas de lo normal, ¿No lo crees así?.

- Mira, tu sabes que eres mi bebe y que toda madre quiere lo mejor para sus hijos, desde hace tiempo supe que tu habías descubierto los consoladores que tenía yo guardados en mis cajones y que los tomabas tratando de que yo no me diera cuenta y lo que hacías con ellos junto con tus amigas, no te digo que eso es malo, al contrario pasas momentos agradables y placenteros.

Yo no sabía que contestar pues me tomó por sorpresa, por lo que me había dicho nunca me imaginé que ella ya sabía que le tomaba sus consoladores para junto con mis amigas y esos pedazos de caucho que simulan ser miembros artificiales, masturbarnos. Todavía no desaparecía de mi rostro la sorpresa por lo que continuó diciendo:

- Hija, estoy muy contenta porque ahora ya eres toda una mujer, creo que lo natural es más sabroso y placentero, te diviertes y apagas un poco el calor interno que sientes con esos consoladores de plástico, pero pienso que es mejor un buen macho que sepa hacer las cosas, que te trate bien, que lo haga sabiendo que tu como mujer también tienes derecho a gozar y pienso que como dices ya estas en edad o por lo menos con la capacidad de perder la virginidad.

- Entonces mami, ¿no estás enojada conmigo?. – le pregunté sintiendo que para mí los papeles ya se habían cambiado, pues ahora yo era “la descubierta”.

- ¿Por qué habría de estarlo?.

- Pues porque tu siempre me has dicho que debía guardar mi virginidad para cuando me case y cosas parecidas sobre el sexo.

- Solo te lo decía por miedo a que no supieras como y con quien hacerlo, recuerda que existen bastantes enfermedades venéreas y no me gustaría que a mi bebe le contagiaran cualquier clase de enfermedad, además de que la persona con la que lo hicieras no te tratara con la delicadeza que tu te mereces, solo te pido que tengas confianza en mí y me platiques todos tus secretos como lo hacías de niña, recuerda que siendo yo tu madre puedo aconsejarte y siempre para bien. Creo que tienes razón, Jorge puede ser un muy buen comienzo para ti y si no te molesta quiero que llegando a México me acompañes con mi ginecólogo para que te revise y te recete unos anticonceptivos, pues tampoco me gustaría que pudieras quedar embarazada, ¿Estás de acuerdo conmigo?.

- Si mamita, te quiero mucho; – le dije al momento que se levantó y me abrazó – perdóname por no haber confiado en ti, de ahora en adelante te prometo que no voy a tener secretos contigo, ahora sé que tu me podrás ayudar y orientar en todo sin temor a que me recrimines algo.

- Yo también te quiero mucho y ten la seguridad que siempre estaré a tu lado para velar por tu seguridad y tu felicidad.

- Mami ya que me comprendiste, se que no te gustará la idea y se que voy a abusar de ti pero, ¿Como puedo llevarme a Jorge a jugar al tenis y explicarle que más que al tenis quiero que juegue conmigo como lo hizo contigo?

- Déjalo en mis manos. – me dijo mientras antes de levantarse me guiñaba un ojo.

Después de un rato, la vi acercarse a Jorge y platicar brevemente con él, quien en un principio perdió el color de la cara, para recobrarlo instantes después con lujuria reflejada en los ojos, comprendí que mi mamá ya le había dicho que yo quería hacer el amor con él, así que me levanté dirigiéndome hacia ellos para decirles:

- Muchas gracias, los quiero mucho a los dos por comprensivos. -les dije mientras al mismo instante jalaba a Jorge del brazo obligándolo a levantarse para continuar diciendo:

- Ven conmigo flojo, tengo el permiso de mi mamá para llevarte a jugar tenis y esta vez tengo que dejarte agotado por recomendación de ella.

El se levantó sin decir nada, volvió la vista hacia mi mamá quien al mismo momento asentía con la cabeza, lo que lo hizo comprender que tenía que darme la misma ración de sexo que le dió el día anterior a mi mamá. Mientras observaba mi mamá como nos alejábamos, le dije a Jorge:

- Realmente quiero mucho a mi mamá es fantástico que me haya comprendido y quiero que tu me hagas el amor tan rico como se lo hiciste a ella el día de ayer.

Llegamos a un lugar aun un poco más apartado y menos vistoso en el cual rápidamente mi excitación me llevo a quitarle el traje de baño e hincándome frente a él, tomar su rica verga en mis manos, mientras le decía:

- Que rico es sentir una verga de verdad y no una de plástico como con las que juego con mis amigas o una todavía sin desarrollar como la de mi novio.

- Te voy a hacer sentir que estas en la gloria, solo déjate llevar -, comentó Jorge.

- Si, lo que tu digas, en este momento me siento en la gloria.

Jorge besó lujuriosamente mis labios, al mismo tiempo me acariciaba los redondos senos que ya me colgaban como frutas maduras, me pellizcó y jaló mis rosados pezones.

- No Jorge, por favor no los jales de esa manera que me duele…. no los… ¡oh!…

Mi protesta terminó en un gemido ahogado, pues para mi sorpresa una llamarada de deseo ardió en mis entrañas haciéndome estremecer, jadeé excitada y cerré fuertemente los ojos, oleadas de pasión me sacudieron totalmente cuando Jorge me pellizcó el inflamado clítoris tironeando de él suavemente, después de haberme quitado el traje de baño, un hondo gemido de placer escapó desde adentro de mi garganta, Jorge se acomodó entre mis piernas apoyando su enorme y grueso garrote en los delicados bordes de mi sexo frotándolo lascivamente.

- Jorge, mmmmmm….. Jorge que delicia.

Le dije estremeciéndose mientras él continuaba con las caricias en mis pezones a la vez que sentía el inmenso garrote que presionaba para introducirse en mi virginal conducto.

- Ahhh… Jorge… ahhh… sííí… ¡Sí, empuja!

- Ten calma pequeña, ya va. – contestó Jorge mientras empujaba introduciendo su gran garrote.

- Ayyy… ayyy… ¡No espera!, ya nooo…

Exclamé presa de dolor pues su enorme garrote había aplastado mis pulsantes labios vaginales separándolos y penetrándome unos cuantos centímetros, lo cual me hizo sentir que mi vagina distendida al máximo era clavada contra un grueso poste.

- Aguanta un poco más pequeña. – mencionó Jorge mientras empujaba de nuevo.

- Aggg… no, no, nooo… es muy… aggg… ¡muy grande!

- No, no lo es. -gruño Jorge preso de la excitación y arremetiendo con furia.

Yo volví a quejarme, pero él haciendo caso omiso de mis quejas aprisionó mis redondos globos con sus manos y empezó a chupar y morder mis pezones, tironeando de ellos suavemente mientras recorría mi cuerpo con la otra mano apretando y acariciando las firmes carnes de mi cuerpo, así poco a poco fuí sintiendo el ardor de la pasión, pues comencé a devolverle las caricias y halándolo de la cabeza, aplastándolo contra mis pechos e inflamados pezones, arañándole apasionadamente la espalda y moviendo las caderas como si estuviera bailando una danza erótica, mientras dejaba que el grueso garrote de Jorge me penetrara. Los movimientos de él cada vez fueron más rápidos, hasta que un gesto de pasión se le formó en la cara y en un gemido de placer se vino.

- Estás tan buena y tu cosita virgen estaba tan apretada que sentía tan delicioso como se amoldaba a mi verga raspándola cada vez que entraba y salía. – me dijo él disculpándose.

- Yo también sentía como los labios de mi vagina se pegaban a tu verga y me ha provocado una excitación tremenda, así que síguete moviendo, no quiero que me dejes así.

- No, claro que no, te prometí que te iba a hacer sentir que estabas en la gloria y lo voy a cumplir.

El sacó su verga que estaba flácida y nuevamente chupó y mordió mis chiches y mis pezones, yo seguía aún excitada y lo motivaba a seguir, me gustó la caricia que me hizo con su boca, fue bajando por mi cuerpo sin despegar sus labios de mi piel recorriéndolo, llegó hasta los dedos de mis pies los cuales chupó uno por uno, fue subiendo por la cara interior de mis pantorrillas y mis muslos para encontrarse sobre mis labios vaginales los cuales mordió suavemente abriéndolos, buscó el interior de la vagina, ahí metió la lengua y me hizo gemir de placer, recorrió los bordes exteriores para continuar con los interiores, luego sacó su lengua y la puso en la entrada de mi culo, haciéndome dar un respingo de placer, su lengua pasó de arriba hacia abajo y de adentro hacia afuera, yo, loca de pasión no paraba de gemir placenteramente y me vine en la boca de Jorge.

- Fue delicioso sentir la boca de un hombre en mi vagina, ya me había acostumbrado a la boca de mi amiga, pero la tuya es mucho mejor, aunque quiero sentir nuevamente tu verga como entra y sale de mí.

Jorge ya estaba excitado nuevamente por lo que aceptando a mi petición se acomodó entre mis piernas y me metió la cabeza hinchada de su verga, mis gemidos de placer no se hicieron esperar, él siguió empujando dentro del canal que momentos antes desvirgó, hasta tener casi por completo su gran verga dentro de mi ser, yo no cabía en mí, del gozo que estaba sintiendo.

- Por favor Jorge… Muévete más rápido, quiero sentirme en la gloria como lo prometiste, hazme ver las estrellas en pleno día, siente como mi conejito se come toda tu zanahoria, siéntelo como aún está estrecho y aprieta tu verga.

El apresuró sus movimientos y yo empecé a gritar de placer, mientras en medio de una secuencia de espasmos me venía, Jorge no detuvo sus movimientos, a él también lo embargaba el gran placer que estaba sintiendo, por los gestos de placer imaginé que de un momento a otro se vendría, pero para mi sorpresa el me sacó la verga aún completamente erecta, se recostó boca arriba sobre el césped y me dijo:

- Ya es hora de que aprendas a introducirte una verga de verdad en ese canal de placer, ven siéntate encima de mí, a la vez que te vas introduciendo mi verga poco a poco.

Yo observando el poste sobre el cual me iba a sentar, lo tomé entre mis manos mientras le decía:

- Sí me voy a sentar en él, pero primero quiero acariciarlo, quiero sentir su sabor al meterlo en mi boca y chuparlo como si fuera un caramelo. – le dije mientras me pasaba la lengua por mis labios.

Lo metí en mi boca y empecé a chuparlo, comiéndome casi por completo aquello que me supo delicioso, él por su parte captó el calorcito encantador de mi boca y poniendo los ojos en blanco me confesó:

- Nunca jamás alguien me había dado este trato al tragártela casi toda y menos tu tía (a veces a ellos les decíamos tíos por la amistad que llevaban con mis padres) quien es una mojigata y no entiende que el sexo es un placer, regalo de los cielos y no una aberración del diablo, nadie me la había chupado tan delicioso como tu, es tan sabroso como meterlo en tu panochita, pero con la gran ventaja de que tu lengua lo acaricia como se le venga en gana.

Haciéndolo temblar me di vuelo lengüeteándolo por todos lados, el se encogió al instante pateando desesperadamente, yo estaba dichosa de hacer que se agrandara cada vez más ese garrote de apariencia indomable, metí sus huevos a mi boca y el gimió placenteramente pues estaba a punto de venirse, cosa que me hizo saber, como yo quería sentirlo adentro de mí no lo dejé, sacándolo todo de mi boca, mirándolo fijamente mientras lo sostenía con mis manos, crucé una pierna por el cuerpo de Jorge y la coloqué en la entrada de mi ex-virginal conducto sentándome sobre él a la vez que me lo introducía y haciendo un esfuerzo por eliminar el dolor, me lo metí todo, estuve algunos minutos sin moverme acostumbrándome al invasor que tenía adentro, él por su parte me acariciaba las chichas y mordía mis pezones, cuando me sentí lista le dije:

- Ahora si mi amor, soy toda tuya y no te voy a dejar descansar ni un segundo hasta que me hagas venir como nunca se lo has hecho a la mojigata de mi tía, tu esposa.

- Entonces muévete, sube a horcajadas tratando de sacarte mi verga hasta que sientas la punta en la entrada de tu cueva, para dejarte caer de un solo empujón hasta la empuñadura, hasta que sientas que mis huevos también están a punto de meterse-.

Yo sin chistar así lo hice, mis chillidos que empezaron de dolor a los pocos segundos se convirtieron de placer, yo subía y bajaba cada vez con mayor velocidad hasta que sin poder aguantarme más, inclinándome hacia adelante grité de placer al momento que mi cuerpo se sacudía y vibraba a causa de un violento orgasmo, desmadejada me dejé caer sobre el pecho de Jorge, el aun no conforme rodó junto conmigo sobre el pasto sin sacarme él miembro de mi vagina hasta quedar encima de mí, se incorporó para colocar mis piernas sobre los hombros de el y empezó el clásico movimiento de mete y saca.

- Jorge en verdad me estás haciendo ver estrellitas, mmmmm… que rico lo haces, deberían darte una medalla por estoooo… mmm… más, métela más, muévete más rápido, así, así cariño, asííí…-

Yo ya no pude aguantar más y sentí nuevamente un gran escalofrío que me recorrió todo el cuerpo cuando un gran orgasmo abatió mi cuerpo, el cual no bajó solo pues arrastró a otro y otro y otro más, el tampoco pudo soportar el placer que estaba sintiendo y dejó escapar todos sus líquidos seminales dentro de mí, los cuales por su abundancia se derramaron por entre las paredes de mi vagina formando un pequeño charco sobre el pasto. Nos relajamos un rato y nos levantamos para unirnos al grupo.

Llegamos a México y mi mamá me llevó al ginecólogo, quien me recetó unos anticonceptivos. En tres o cuatro ocasiones posteriores nos vimos e hicimos el amor, igual que siempre me hizo ver estrellitas de tantos orgasmos que me hizo sentir y siempre lo recordaré como mi primer hombre y con una muy grata experiencia.

 

 

 

 

 

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